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Carlos Enrique Mejia
Principios Perdurables
• Unidad en Diversidad
• Una Visión
• La Paz de Jesucristo
• Gracia y Generosidad
Gracia
Es un atributo de Dios, inseparable.
Es cada una de las perfecciones propias de la esencia de
Dios, como lo son su omnipotencia, su omnisciencia, su amor…
La gracia divina es el favor soberano y salvador de Dios, al
bendecirnos aunque no tengamos méritos propios, y por los cuales no se nos exige
ninguna compensación.
Es también una virtud humana.
Es la Disposición constante del alma para responder positivamente.
Generosidad:
1- Es la Inclinación del ánimo a anteponerse a la utilidad y al interés propio.
• Gracia y Generosidad
Al leer sobre este principio perdurable, leemos:
La Gracia de Dios, especialmente revelada
En Jesucristo es generosa e incondicional.
La gracia de Dios, revelada en Jesucristo, se mueve
libremente por toda la creación a menudo más allá de la percepción humana,
para realizar propósitos divinos en las vidas de las personas. (Consejo
Inspirado).
¿Qué es lo primero que viene a nuestra mente cuando escuchamos
este principio, esta frase Gracia y Generosidad?
¿Dinero? Es posible y en parte no se equivocaron.
Hermanos y hermanas, pero realmente Gracia y Generosidad va más
profundo, más allá.
Cuando pensamos en Gracia y Generosidad, esto debe traernos gozo,
satisfacción, gratitud, espontaneidad, animo disposición a responder.
La generosidad es la virtud que nos caracteriza en nuestro
camino con Cristo, y de identificarnos con Él.
La generosidad es y debe ser una de las virtudes fundamentales
del cristiano.
Nosotros ofrecemos todo lo que somos y tenemos para los
propósitos de Dios como revelado en Jesucristo.
Preguntémonos cada uno y respondámonos muy sinceramente solo
entre usted y Dios:
¿Qué es lo que soy? ¿Qué es lo que tengo? ¿Para qué lo tengo?
¿Con que propósito de Dios me ha dado esto?
Dios nos llama directamente a nosotros como Comunidad de Cristo:
9. Los discípulos fieles responden a una consciencia
creciente de la generosidad abundante de Dios compartiendo de acuerdo con el
deseo de su corazón, no por mandamiento ni compulsión. Libérense de las
cadenas de la cultura convencional que principalmente promueven los
intereses egoístas. Den generosamente de acuerdo con su capacidad verdadera.
El gozo y la paz eterna esperan a los que crecen en la gracia de generosidad
que fluye de corazones compasivos sin pensar en ganancia. D y P 163:9.
La generosidad empieza donde uno esta y con lo que tiene,
nunca espera la opulencia. (La sobreabundancia de cualquier cosa).
El Presidente Veazey nos dijo en su sermón: lo que le sucede
a mi hno., me sucede a mí, a mi Familia.
¿Qué está sucediendo en nuestras vidas, en nuestras Familias, congregaciones,
en nuestra comunidad?
Les pone de manifiesto en primer lugar a Cristo, 8:1, y como la Iglesia de
Macedonia, está siendo ejemplo en dar.
Preguntémonos de nuevo: ¿Qué es lo que soy? ¿Qué es lo que tengo?
¿Para qué lo tengo? ¿Con que propósito de Dios me ha dado esto?
II COR. 8-9
Pablo está dando testimonio, animando a los Corintios a dar la ofrenda para
la Iglesia en Jerusalén, esta había entrado en una situación económica muy
difícil, no se sabe a ciencia cierta la causa.
Les pone de manifiesto en primer lugar a Cristo, 8:1, y como
la Iglesia de Macedonia, está siendo ejemplo en dar.
Generosidad no es simplemente una virtud que nace del corazón
que quiere dar, sino que la auténtica generosidad nace de un corazón que ama a
los demás y que ama la obra del Señor.
No puede haber generosidad sin amor, como tampoco puede haber
amor sin generosidad. Es imposible separar estas dos virtudes.
Cuando compartimos generosamente lo nuestro con los demás, con
la Iglesia, estamos demostrando nuestro reconocimiento, nuestra gratitud y
aprecio por las bendiciones de Dios.
¿Qué amor puede existir que no se entregue?
¿Y qué regalo puede existir sin amor?
Esta unión, esta intimidad tan estrecha entre la generosidad y
el Amor, la vemos clarísimamente reflejada en el corazón de nuestro Señor, en el
amor que Dios tiene para cada uno de nosotros, y en la forma en que Jesucristo
se manifiesta sobre cada una de nuestras vidas dándonos a cada uno todo lo que
necesitamos, todo lo que nos conviene para nuestro crecimiento espiritual.
¿Qué trajo usted esta noche? Trajo sus dones, sus talentos, todo
su ser.
En unos momentos participaremos de la ordenación de nuestros
hnos que hoy responden con alegría, a ese llamado de Dios.
¿Cómo responderemos a nuestro llamado a la generosidad?
No te olvides: Dios ha sido bueno.
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