Escritura:
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Al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los
gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas
palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes
necesitan antes de que se lo pidan. |
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Mateo 6:7,8 |
Reflexión:
Como la escritura ilustra, las palabras de nuestras oraciones no son tan
importantes como la intención atrás de ellas. Dios mira el corazón de
nuestras oraciones. En vez de siempre acercarnos a Dios con palabras, tal
vez sea de ayuda a empezar en silencio.
Cuando los proponentes del Budismo y Hinduismo nombraron su práctica de
sentarse con la intención de unidad con todo, la palabra más cerca de lo que
ellos querían describir lo que estaban haciendo era la meditación. La
disciplina de la meditación oriental involucra el sentarse tranquilamente
mientras que vacían la mente de todos los pensamientos. Es una experiencia
muy gentil, suave, dócil, apacible.
La mente está tranquila para que los pensamientos de la vida diaria no se
chocan con la interacción con el Divino. La práctica regular con la
meditación oriental deja la mente mejor organizada, clara, y tranquila.
Acción:
Practica el sentarse tranquila. Imagine que está el monte con un
manantial calmo y tranquilo. Observe el riachuelo en la manera que la
montaña lo haría. Permita que la tranquilidad que está residente en la
manera que la montaña se sienta a través del tiempo permitiendo que la
tranquilidad le llene. Si se da cuenta que su mente está vagando hacia las
cosas que tiene que hacer hoy, suavemente vuélvala a este estado de
tranquilidad y déjela tocarle profundamente. Si la distracción persiste,
escríbala para que no se lo olvide, y entonces regrese a su meditación. Si
tiene niños, pídales a dibujar la montaña y después juegue un juego de
pensar que usted es esa montaña. ¿Puede imaginar la presencia de Dios en la
escena de la montaña? ¿Qué paz o tranquilidad siente? ¿Cómo se siente al
estar en la presencia de Dios?
Oración:
En vez de pedir o dirigir los pensamientos de la oración, vacíe su mente y
pase tiempo en la presencia de Dios. |