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las Meditaciones Diarias

Viernes el 9 de marzo de 2007

 

 

 
Escritura:
Al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
 

Mateo 6:7,8

Reflexión:

Como la escritura ilustra, las palabras de nuestras oraciones no son tan importantes como la intención atrás de ellas. Dios mira el corazón de nuestras oraciones. En vez de siempre acercarnos a Dios con palabras, tal vez sea de ayuda a empezar en silencio.

Cuando los proponentes del Budismo y Hinduismo nombraron su práctica de sentarse con la intención de unidad con todo, la palabra más cerca de lo que ellos querían describir lo que estaban haciendo era la meditación. La disciplina de la meditación oriental involucra el sentarse tranquilamente mientras que vacían la mente de todos los pensamientos. Es una experiencia muy gentil, suave, dócil, apacible.

La mente está tranquila para que los pensamientos de la vida diaria no se chocan con la interacción con el Divino. La práctica regular con la meditación oriental deja la mente mejor organizada, clara, y tranquila.

Acción:

Practica el sentarse tranquila. Imagine que está el monte con un manantial calmo y tranquilo. Observe el riachuelo en la manera que la montaña lo haría. Permita que la tranquilidad que está residente en la manera que la montaña se sienta a través del tiempo permitiendo que la tranquilidad le llene. Si se da cuenta que su mente está vagando hacia las cosas que tiene que hacer hoy, suavemente vuélvala a este estado de tranquilidad y déjela tocarle profundamente. Si la distracción persiste, escríbala para que no se lo olvide, y entonces regrese a su meditación. Si tiene niños, pídales a dibujar la montaña y después juegue un juego de pensar que usted es esa montaña. ¿Puede imaginar la presencia de Dios en la escena de la montaña? ¿Qué paz o tranquilidad siente? ¿Cómo se siente al estar en la presencia de Dios?

Oración:

En vez de pedir o dirigir los pensamientos de la oración, vacíe su mente y pase tiempo en la presencia de Dios.

    

  

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