Escritura:
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Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me
siguen. Juan 10:27 |
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Reflexión:
¿Cuántas veces ha levantado el teléfono y sabía quien era la persona
solamente al escuchar la voz de él o ella? Usted conoce la voz. La ha
escuchado muy a menudo. No tiene duda acerca de quien está llamando. Una de
las facetas del discernimiento es aprender a reconocer la voz de Dios. Un
método bueno para iniciarse en el reconocimiento de la voz de Dios es de
usar su versión favorita de la Biblia y leer uno de los Evangelios…Mateo,
Marcos, Lucas, o Juan. En voz alta cuando sea posible.
Al leer las escrituras, va a notar un tono, un patrón al lenguaje, una
cadencia de la poesía que, una vez oída, se va a reconocer cuando se oiga
otra vez. “Se siente” en una cierta forma. “Se ve” en una cierta forma. Va a
empezar a reconocer “la Voz” como está representada por el escritor del
Evangelio que uno está leyendo. Se va a familiarizar con la manera que Dios
intercambia con las personas y va a incorporar el oír la voz de Dios en su
propia vida.
Acción:
Empiece a leer el Evangelio de su elección en voz alta para sí mismo y
con su familia. Esté consciente de la voz y la acción que está sucediendo.
Léalo por la buena historia que es. Léalo y escuche la voz de Dios.
Oración:
Ore que la disciplina de leer las escrituras le ayude a discernir la voz de
Dios. Alce las necesidades de la iglesia como los miembros procuran oír y
entender el llamamiento de Dios a través del precioso don de las escrituras. |