Escritura:
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Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te
angusties, porque yo soy tu Dios. |
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Isaias 41:10 |
Reflexión:
El temor es una moción muy poderosa. Un artículo en el Diario de Wall
Street hace unos años hizo un informe de una encuesta en la cual hombres y
mujeres de todos los niveles de la sociedad contestaron la pregunta: “¿Qué
es lo que más teme?” El temor de la muerte era el número tres. ¿Puede
adivinar los números 1 y 2? El número 2 era el temor de la soledad. El
número 1 era el temor de fracasar.
¿Qué sucedería si nuestros planes fallan? ¿Qué pensaría la gente? ¿Cómo
puedo evaluar mi mismo cuando he fracasado? ¿Cómo puede Dios aún valorarme?
Unas de las lecciones más significantes se aprenden a través del fracaso.
Tal vez somos humillados y aprendemos más por el proceso de fracasar que por
el éxito alcanzado fácilmente.
Vez tras vez las palabras, “No tengan miedo,” aparecen en las escrituras
como Dios se actúa con los seres humanos. Entre ellas son las experiencias
de María al ser visitado por Gabriel, los pastores en las lomas de Belén,
los discípulos en una lancha durante una tempestad, las mujeres en la
entrada del sepulcro, los discípulos unidos en el aposento alto después de
la resurrección, y muchas más. Aparentemente, nosotros los humanos no somos
muy buenos en cuanto a tratar lo inesperado y nos ponemos temerosos. Quizás
necesitemos entregar nuestros temores a Dios y prepararnos para recibir la
Paz de Jesucristo.
Acción:
Hoy, cuando usted siente miedo, párese. Respire profundamente. Déjelo
salir muy despacio. Recuerde la seguridad de Dios: “No tenga miedo.” Respire
la paz de Dios.
Oración:
Entregue sus temores a Dios en oración. Pida que experimente la paz de Dios. |