Escritura:
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Se alegarán el desierto y el sequedal;
y regocijará el desierto y
florecerá como el azafrán.
Florecerá y se regocijará:
¡Gritará de alegría! Isaías 35:1-2 |
Reflexión:
La travesía espiral hacia arriba del Sendero de los Devotos del Templo
ahora nos guía a un tipo hermosura particular – Ikebana, un arreglo japonés
de flores que se crea con intención para representar la unión del cielo y la
tierra. Un jardín más o menos.
Es muy apropiado que nuestra travesía durante la cuaresma empieza en el
desierto, empieza a florecer al acercarnos más a los acontecimientos de la
semana Santa. ¿Qué quiere decir que las flores empiezan a florecer en el
desierto? ¿Qué podría significar que nosotros empecemos a florecer con la
madurez espiritual en el desierto que, a veces, nos forma nuestras vidas?
La maravilla es que no solamente podemos ver la hermosura.
Somos llamados a ser hermosos y así llegar a ser los canales
Por las cuales el Divino puede dar vueltas en espiral en
El mundo. Es así que llegamos a ser una transparencia de la
Cara de Dios.
- Velma Ruch, Summoned to Pilgrimage:The Temple as
Focus of a Pilgram People, 117
Somos una parte de las obras grandes y maravillosas de Dios. En este día
final antes de abrir la Conferencia Mundial, tomamos nuestros lugares como
discípulos, “inspirados por la vida y el testimonio del Redentor del mundo.”
[Doctrina y Pactos 156:5e] Somos hermosos – estemos donde estemos, vayamos a
donde vayamos, la Paz de Cristo Jesús está ahí.
Acción:
Haga un paseo por el jardín, si hay. Si no, visite una tienda de flores.
Al apreciar la hermosura, considere su vida como una reflexión hermosa de
Cristo en el mundo. Como una iglesia mundial, ¿cómo puede la Conferencia
Mundial parecerse como una colección de flores? Al concluir su reflexión,
reúne unas flores o compra unas para hacerle recordar de la potencia
maravillosa en la semana que entra para discernir y compartir la Paz de
Cristo.
Oración:
Estupendas y vastas son tus obras, oh Sublime Ser
Tierra cielos te dan loor, en todo brilla tu poder.
Todo has hecho con gran saber, galaxias mil pequeña flor;
Que magnifico tu poder mas fiel y tierno tu amor.
Ven, eterno, viviente Dios, tu Espíritu a derramar,
Tu presencia, tu santidad querremos siempre celebrar.
Fuente de gran favor, misericordia, sin igual tus obras
Tu saber;
Gloriosa Majestad. Rey de la infinidad, oh, te ensalzamos
Admirable Ser. Amén
-Charlotte G. Homer, Tr. Clair E. Weldon, Himnos de
Vida y Luz, 33
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