Escritura:
|
He aquí, me dirijo as ti, y también a todos los que tengan deseos de
poner de manifiesto y establecer esta obra; nadie puede ayudar en esta
obra, a menos que sea humilde, y esté lleno de amor y tenga fe,
esperanza y caridad, y sea moderado en cualquier cosa que le fuere
confiada. |
| |
Doctrina y Pactos 11:4 adaptada |
Reflexión:
Un árbol se ha muerto. Un libro de horticultura oriental recomienda
sembrar otro árbol en el lugar del árbol muerto. Entonces, piedras se atan a
cuarto ramas de cada lado del árbol para que pueda crecer saludable,
establecida, y balanceada.
Una idea interesante. ¿Podría haber un paralelo en nuestras vidas? ¿Cómo
llegamos a ser sanos, balanceados, y arraigados? La escritura arriba ofrece
algo en sentido de un entendimiento: de ser templados; no hacer nada en
exceso. Es decir, tenemos que trabajar tanto como jugar, orar tanto como
estudiar, pasar tiempo con la familia tanto como amigos y colaboradores, y
enseñar a nuestros niños a hacer lo mismo…especialmente por ejemplo.
Desdichadamente, no es tan fácil como atar piedras a nuestra extremidades.
Requiere disciplina para balancear nuestras vidas espiritual, personal y
profesionalmente. Sin embargo, la disciplina siempre vale porque en los
momentos cuando estamos sanos, arraigados, y balanceados, tenemos el
potencial de experimentar la paz de Cristo.
Acción:
Mire su horario por una semana. Note donde pasa demasiado tiempo y donde
no pasa suficiente tiempo. Decida que cambios puede hacer para corregir el
desequilibrio.
Oración:
Ore, hoy mismo, para la fuerza y la disciplina para buscar la paz de
Jesucristo a través de vivir en forma sana, arraigada, y balanceada.
|