Escritura:
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“Pero en aquellos días, después de aquella tribulación,
el sol se oscurecerá, y la luna no dará su esplendor, y la luna no dará
su esplendor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que
están en los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre,
que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviarán sus
ángeles, y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el
extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.” |
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Marcos 13:24-27 |
Reflexión:
El uso simbólico de las cuarto estaciones en el lenguaje de la oración ha
sido una tradición de muchas culturas indígenas. Cada estación representa
una parte de la vida.
En el Invierno, encontramos tristeza y derrota. Es la estación de la
muerte, la supervivencia, y la espera. El Invierno nos prueba y edifica
nuestras fuerzas al esperar la llegada de la Primavera.
L Primavera es la estación de éxito, victoria, poder, y revivir. Aquí
encontramos la nueva vida y el nuevo nacimiento; un lugar de nuevos
principios.
En el Verano encontramos la paz, la alegría, la serenidad, y la plenitud.
Aquí la vida esta en su punto más alto.
En el Otoño encontramos la muerte, la cosecha, y la terminación de los
ciclos. También es la estación de la cual viene la lluvia.
Estas estaciones, cuando vistas como símbolos, pueden despertar la
meditación.
En la vida recorremos el circuito de las cuatro estaciones – la vida y la
perdida – muchas veces, aun todo esta conectado. Todas las estaciones y
partes de la vida nos echan atrás hacia Dios.
Acción:
Examine su vida para estas cosas que están preocupándole en este momento.
Escriba una oración para estas preocupaciones y encuentre la estación que
simbólicamente representa sus preocupaciones. Ofrezca la oración que ha
escrito. Permita que el Espíritu le consuele.
Oración:
Es un desafío cada Conferencia Mundial para realizar cultos de adoración que
verdaderamente son significativos para todas las personas. Los traductores,
el lenguaje inclusivo, y la adoración entre culturas pueden alcanzar
solamente hasta cierto punto. Lo demás de la distancia está enlazado por el
amor. Compartimos una comida. Nos inclinamos para la oración. Tocamos las
manos de otras personas. Lloramos y nos reímos juntos. Somos una familia.
Oramos que podemos escuchar con nuestros oídos, pero también nos quedamos
abiertos para los sentimientos de nuestros corazones. Oramos que las
estaciones diversas representadas por nuestras vidas tengan a Dios en el
centro y que experimentemos el Shalom de Dios. |