Escritura:
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Hay muchas vidas que esperan oír las palabras
redentoras del evangelio, o ser rescatadas de su desesperación por las
manos de siervos amantes. Pero a ustedes se les van a perder sin la
acción generosa de discípulos que impartan de su propia abundancia para
que otros conozcan los disfrutes del reino. |
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Reflexión:
La mayordomía abarca nuestra responsabilidad con la tierra y los unos con
los otros. La Sección 162 del libro de Doctrina y Pactos nos llama que
evaluemos nuestra mayordomía y que lleguemos a ser discípulos generosos.
Este texto nos ayuda a comprender que somos cien por cientos de Dios. Todo
lo que tenemos, todo lo que somos, viene de Dios. Se nos ha dado la
responsabilidad de cuidarlo. Lo que hacemos con estas bendiciones es nuestra
respuesta a los que Dios hizo por nosotros en Cristo.
Una Respuesta Generosa del Discípulo se articula en estos seis principios.
- Un discípulo practica la generosidad como una disciplina como
respuesta a la gracia y el amor de Dios.
- Un discípulo es leal en su respuesta al ministerio de Cristo.
- La respuesta financiera del discípulo, mientras es única a las
circunstancias individuales, expresa el amor para con Dios, el prójimo,
la creación y a uno mismo.
- Un discípulo comparte generosamente a través de los diezmos para que
otras personas puedan experimentar la generosidad de Dios.
- Un discípulo ahorra sabiamente para poder crear una mañana mejor
para uno mismo, la familia, la misión de la iglesia, y el mundo.
- Un discípulo gasta responsablemente como una dedicación de vivir
en salud y armonía con Dios y el mundo. (Tomado de
http://www.cofchrist.org/generoity/)
Estos principios abarcan cada aspecto de nuestras vidas e ilustran lo que
nos espera en la formación de buena mayordomía de nuestros cuerpos, mentes,
y creación. ¿Cómo responderemos al llamado de Dios?
Acción:
De al lado de los seis principios arriba, anote cosas acerca de su
generosidad como un discípulo. Haga una promesa de actuar en alguna forma en
cuanto a las notas que usted ha hecho arriba.
Oración:
Pida a Dios que le dé la dirección para entender su respuesta generosa. Ore
para un corazón blando y una consciencia de las necesidades alrededor de
usted. Cante o lea “Ablande Mi Corazón” como una oración. |