Escritura:
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Vayan adelante confiados y vivan proféticamente como un
pueblo que ha sido amado, pueblo que ahora opta por amar valientemente a
otros en el nombre de Él a quien sirven. Amén. |
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W. Grant McMurray, Presidente de la Iglesia
Independence, Missouri 29 de marzo de 2004. |
Reflexión:
El viajar o pasearse por mucho tiempo ha sido una forma de describir la
experiencia de buscar a Dios. En vez de experimentar el viaje como una
manera de llegar a un lugar, puede ser que sea algo de ayuda a considerar el
viaje como una meta en y por sí mismo.
Los budistas practican la meditación que se llama Vipassana. Durante esta
caminata de meditación, una consciencia de la moción verdadera del cuerpo,
el sentido del cuerpo con referencia a su ambiente, la manera que los
músculos se contratan y se relajan al mantener el cuerpo en un balance se
identifican. La atención es a dentro y, como la Ceremonia de Zen Tea donde
la meta no es el té, la meta de Vispassana no es el destino, es el tomar la
travesía.
El peregrinaje se encuentra en la mayoría, tal vez todas, las tradiciones
religiosas. De la Travesía de la Visión del Americano Natural hasta la
caminata Islámica a Meca y nuestra historia de viajar y visitar los sitios
sagrados e históricos de nuestra fe es más que una tradición, es un sendero
para renovar y dedicar de nuevo a esta fe a que pertenecemos.
El Templo de la Comunidad de Cristo ha incorporado una caminata de
meditación guiándonos al santuario. El Sendero de los Devotos es un lugar de
preparación para la adoración y el encuentro con el Divino. Es una muestra
de la potencia residente dentro del símbolo poderoso del Templo, y también
sirve como que nos hace recordar, a pesar de nuestra ubicación, de ser
intencionales y conscientes de nuestra travesía con el Divino.
Acción:
Planee una caminata de meditación para mañana, antes de entrar en su
iglesia. En su caminata, empiece con una breve oración para dirección.
Entonces, haga mucho caso a las cosas que llegan a su mente. Párese cuando
siente el deseo de hacerlo. Esta no es una caminata para el ejercicio de su
cuerpo, tanto como una meditación que se mueve para hacerle más consciente
del espacio que su cuerpo ocupa en este mundo, una consciencia de su
conexión con Dios. Tome su tiempo. Cuando llegue a la iglesia, considere
cómo su travesía le ha hecho más consciente de lo Divino y le ha preparado
para la adoración. ¿Será diferente la experiencia de adoración para usted
debido a su “travesía? ¿Qué diferencia le hace la preparación intencional en
su experiencia de adoración? ¿Qué diferencia podría hacer en cuanto a la
Conferencia Mundial?
Oración:
Ore para las hermanas y los hermanos a lo largo del mundo para que nuestras
mentes, corazones, espíritus y cuerpos sean abiertos para la infusión del
Espíritu. Ore para la iglesia como nos reunimos en el Templo durante la
Conferencia Mundial, así en persona, por el Internet, o apoyando con oración,
para que podamos estar conscientes de la presencia poderosa del Divino. |