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las Meditaciones Diarias

Miércoles 28 de febrero de 2007

 

 

 
Escritura:
Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto – y tu Padre que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
 

Mateo 6:6 adaptada

Reflexión:

Moisés oró con sus brazos levantados. David oró acostado en su cama. Aun a veces él bailó. Los profetas oraron en libertad, en cautividad, en la tortura, y en el exilio. Los hermanos y hermanas bailan y cantan sus oraciones ante Dios. Jesús oró parado y arrodillado. Y en la cruz.

Se parecería que no haya restricciones en las escrituras en cuanto a como presentamos nuestras oraciones a Dios, solamente que lo debemos hacer. La posición del cuerpo para cada una de estas oraciones igualaron el acercamiento intencional del orador hacia lo Divino.

¿Ha hecho una vez lo que los Salmos nos dirigen y levantado las manos espontáneamente en adoración? ¿Ha sido forzado a arrodillarse o aún allanarse boca abajo en el suelo por la intensidad de su oración? ¿Cuánto tiempo hace que usted se ha arrodillado al lado de su cama o se ha inclinado la cabeza para ofrecer una oración?

Tome una mirada a la postura de su cuerpo cuando usted ora. ¿Por qué se mueve como se mueve? ¿Qué es su intención? ¿Refleja su cuerpo esta intención?

Acción:

Busque el Salmo 23 y léalo en voz alta. Léalo en voz alta otra vez, usando la postura de su cuerpo para ilustrar las acciones sugeridas en el salmo.

Oración:

Pruebe la posición de esta oración: empiece inclinando su cabeza, pero, en vez de doblar las manos ente sí al orar, acope las manos. Mentalmente ponga en las manos suyas las preocupaciones de los hermanos y las hermanas de alrededor del mundo y ore por ellos. Si usted no es una persona que puede visualizar muy bien, escriba su oración y póngala en sus manos. Siéntese tranquilamente por unos momentos mirando las manos en la forma de una copa o recipiente o con los ojos cerrados en meditación silenciosa. Ahora levante las manos y entonces déle a Dios todas las preocupaciones. Amén.