Escritura:
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Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien
recibe nombre familiar en el cielo y en la tierra. Le pido que, por
medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas,
los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo
habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor. |
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Efesios 3:14-17 |
Reflexión:
La disciplina espiritual de la contemplación crea un vórtice de paz
alrededor que el huracán de la vida da vueltas. Centrando la oración es una
manera de acercarse a la contemplación. Centrando la oración se hace, tanto
que sea posible, sin imagines o pinturas mentales. Nos trae del perímetro
hacia el centro – excluimos todas las distracciones y estática alrededor de
nosotros y solamente “afloje todo,” haciéndolo posible enfocarnos en un
punto dentro de nosotros donde podemos discernir la presencia de Dios.
Acción:
Una Oración de Centrar
1. Escoja una palabra sagrada sobre la cual puede enfocar (por ejemplo,
Aleluya o Emanuel o Creador)
2. Siéntese cómodamente con los ojos cerrados y suavemente introduzca la
palabra sagrada. Suelte todo lo que esté pasando alrededor de usted. Para
adentro repita la palabra sagrada.
3. Cuando se de cuenta de los pensamientos, sentimientos, imagines,
memorias, reflexiones, y comentarios, déjelas, suéltelas como un globo.
Regrese, suavemente y sin prejuicio, a su palabra sagrada.
4. Al terminar el período de oración, quédese sentado con los ojos
cerrados por unos momentos. Esto le da su mente una oportunidad de ajustarse
de nuevo al ambiente y aún llevar la atmósfera de la paz de adentro hasta la
vida diaria.
Oración:
Ahora que el Señor de Paz mismo les conceda su paz siempre y en todas las
circunstancias. El Señor sea con todos ustedes. [2 Tesalonicenses 3:16] Amén. |