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las Meditaciones Diarias

Sábado el 17 de marzo de 2007

 

 

 
Escritura:
Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre familiar en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor.
 

Efesios 3:14-17

Reflexión:

La disciplina espiritual de la contemplación crea un vórtice de paz alrededor que el huracán de la vida da vueltas. Centrando la oración es una manera de acercarse a la contemplación. Centrando la oración se hace, tanto que sea posible, sin imagines o pinturas mentales. Nos trae del perímetro hacia el centro – excluimos todas las distracciones y estática alrededor de nosotros y solamente “afloje todo,” haciéndolo posible enfocarnos en un punto dentro de nosotros donde podemos discernir la presencia de Dios.

Acción:

Una Oración de Centrar

1. Escoja una palabra sagrada sobre la cual puede enfocar (por ejemplo, Aleluya o Emanuel o Creador)

2. Siéntese cómodamente con los ojos cerrados y suavemente introduzca la palabra sagrada. Suelte todo lo que esté pasando alrededor de usted. Para adentro repita la palabra sagrada.

3. Cuando se de cuenta de los pensamientos, sentimientos, imagines, memorias, reflexiones, y comentarios, déjelas, suéltelas como un globo. Regrese, suavemente y sin prejuicio, a su palabra sagrada.

4. Al terminar el período de oración, quédese sentado con los ojos cerrados por unos momentos. Esto le da su mente una oportunidad de ajustarse de nuevo al ambiente y aún llevar la atmósfera de la paz de adentro hasta la vida diaria.

Oración:

Ahora que el Señor de Paz mismo les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes. [2 Tesalonicenses 3:16] Amén.