Escritura:
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Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen a tu monte
santo, que me lleven al lugar donde tú habitas. |
Reflexión:
Al continuar a prepararnos para la Conferencia Mundial y pasamos por la
estación de la Cuaresma, la luz que buscamos es una parte de la travesía de
discernimiento. Es la luz de Dios que ayuda a transformar nuestros
entendimientos finitos y experiencias limitadas hacia la revelación
_ la revelación de Dios.
La Comunidad de Cristo cree que la Historia Sagrada no se ha
terminado aún. Hay capítulos aún por escribir y somos invitados a
permitirnos a llegar a ser una parte de ese proceso. Desde el tiempo de
los primeros seguidores de Jesús por los largos siglos hasta hoy, el
significado de la revelación de Dios en Jesucristo ha sido continuamente
desdoblándose. Por eso hablamos de la revelación continua.
Dondequiera que la actividad de Dios se proclama y recibida con
fidelidad, la gente empieza a verse de otra forma: como relacionada con
toda la creación, como los que son amados, perdonados, y llamados a
jugar su pequeña pero vital parte de la Historia Sagrada.
Anthony Chvala-Smith en Understanding the way, 14.
(Entendiendo el Camino)
Acción:
Prenda una vela y considere la llama. Piense en un tiempo
cuando la luz de Dios (la revelación) ha cambiado su vida. Basada en esta
recuerdo, ¿cómo discerniría la participación de Dios en su vida hoy? ¿Cómo
“se coloca” usted en la revelación continua de la Historia Sagrada?
Ponga las manos encima de la llama y sienta el calor (use precaución).
Atraiga el calor hacia su cuerpo con un gesto de bendición. Ore para que la
luz de Dios resplandezca sobre nosotros en los días que vienen para guiarnos
hacia una relación más profunda con el Divino.
Oración:
Fuente de toda revelación, Danos tu poder de la vida.
Sin ti no hay salvación que nos puede librar en esta hora.
Ninguna barrera de nuestra tradición cambia la luz que viene de ti.
Que nada de orgullo ni ambición eche de menos lo que nos da la libertad.
Dios nuestra roca de revelación, Edificaremos nuestra vida en ti.
Sin tu cimiento nadie puede encontrar la estabilidad.
No cambiaremos tu sabiduría, a una forma o molde.
Sino buscaremos las verdades ahora escondidas al vivir por las que ya
tenemos. Amén Deam Ferris, Hymns of the Saints 298
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