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Reporte del Concilio de los Doce a la Conferencia Especial
del 2 al 5 de junio, 2005 sobre el asunto de la selección de un Nuevo
Profeta-Presidente para la Comunidad de Cristo
El Concilio de los Doce se presente a esta Conferencia Especial en un
espíritu de oración con el testimonio que el Apóstol Stephen M. Veazey es
llamado a servir como el presidente del sumo sacerdocio, profeta, y presidente
de la iglesia. El proceso de discernimiento que nos ha dirigido a traer a la
Conferencia esta recomendación ha sido bendecido con un rico sentido del
Espíritu Santo.
La Comunidad de Cristo es llamada a ser un pueblo profético. Por lo largo de
nuestra historia hemos sido bendecidos por una abundante efusión del Espíritu de
Dios cuando la iglesia ha buscado discernir la divina voluntad. En este momento
único en nuestra historia, el llamamiento de un nuevo profeta-presidente para la
iglesia ha sido un proceso centrado en discernir lo que Dios quiere que hagamos
y luego, con fe y certeza, traer ese divino llamamiento a la iglesia...
Los miembros del Concilio de los Doce Apóstoles sienten que es importante
compartir con la conferencia algunos de las perspectivas de la historia de
nuestro movimiento de fe que nos asistió en desarrollar el proceso de
discernimiento que nos dirigió a la selección del Hermano Veazey como el
designado profeta-presidente.
En los últimos meses, así como la iglesia ha embarcado junta en esta jornada
de discernimiento, comprendemos que estábamos explorando un territorio que no
había sido totalmente inexplorado. Desde 1830, ha habido seis transiciones en la
oficina presidencial. Durante cada uno de estos momentos, la iglesia ha sido
bendecida abundantemente. Mientras cada transición presidencial ha sido única,
antes del presente momento la designación de un sucesor por un anterior
presidente siempre ha sido central a estas transiciones. En Doctrinas y Pactos
Secciones 27 y 43 hacen claro que cualquier presidente actual tiene la
prerrogativa de nombrar un sucesor.1
Sin embargo, cuando el Presidente McMurray dimitió el 29 de noviembre, 2004,
el decidió no nombrar un sucesor. Esto dejo a los quórum directivos de la
iglesia con la tarea de discernir la voluntad de Dios concerniendo quien debería
entrar al oficio profético. En esta tarea hemos visto hacia las experiencias del
pasado y hemos aplicado lo que hemos aprendido a las circunstancias únicas del
presente. Haciendo esto, hemos intentado ser fiel a nuestra historia mientras
hemos buscado de cumplir con las necesidades de la iglesia hoy en día. Creemos
que ha habido suficiente precedente para guiar la iglesia y sus quórum
directivos mientras hemos buscado juntos identificar el nombre del que está
siendo llamado a servir como profeta-presidente de la iglesia.
Puede ser, entonces, de benefició a ver brevemente a cada uno de estos
momentos de transición presidencial y ver como ellos han guiado a la iglesia en
llevar acabo la voluntad divina.
1860: José Smith III
El 27 de junio, 1844, Presidente José Smith, hijo, fue asesinado en
Carthage, Illinois. Lo que siguió fue una transición de 16 años en el liderato
presidencial, por cierto la mas larga de la historia de la iglesia. En abril,
1853, en una conferencia de miembros, quienes después se convirtieron en la
Iglesia Reorganizada, se reunieron en Zarahemla, Wisconsin, en respuesta a la
dirección del Espíritu Santo, una mayoridad el Concilio de los Doce Apóstoles
fueron seleccionados y ordenados. De ahí en adelante, de 1853 a 1860, el
Concilio de los Doce sirvieron en su rol como la segunda presidencia, dando
liderazgo a la iglesia hasta que el Quórum de la Primera Presidencia fue
reorganizada al ser ordenado el nuevo presidente, José Smith III.
1914: Federico M. Smith
Al cumplir sus 80 años en 1912, José Smith III estaba preocupado por sus
crecientes fragilidades físicas y la transición en liderato presidencial que
tomaría acabo en caso de su muerte. En 1902, el hijo de José, Federico M. Smith
había sido llamado servir en la Primera Presidencia, y fue creído extensivamente
que él sería el sucesor de su padre.
Aún así, José estaba preocupado con más que quien debería heredar la
presidencia de la iglesia. Habiendo vivido por la incertidumbres del periodo
entre 1844 y 1860, el deseaba ayudar a la iglesia clarificar su entendimiento
sobre los asuntos que involucraban la sucesión de la presidencia. Así que en la
edición del Heraldo de los Santos del 13 de marzo, 1912, el Presidente
Smith publico una “Carta de Instrucción” concerniendo la sucesión presidencial.
Esta carta.2 Esta carta ha sido ampliamente aceptada como una declaración
autoritativa por la Primera Presidencia en su rol como maestros principales e
intérpretes de la ley de la iglesia.
En este documento, el Presidente Smith ofreció las siguientes instrucciones
concerniendo el ínterin después de la muerte, demisión, o incapacidad de algún
presidente de la iglesia y la subsiguiente selección de un sucesor.
- Los restantes miembros de la Primera Presidencia deberán continuar
presidiendo sobre la iglesia la mayoridad del quórum esta en tacto y no hay
desacuerdo entre ellos.3
- Si no hay alguien designado por revelación a servir como el siguiente
presidente de la iglesia, los quórum directivos de la iglesia deberán trabajar
en armonía el uno con el otro, escuchando al “espíritu de sabiduría y revelación”.
4
- Además, en tal caso, los quórum directivos de la iglesia tienen la
responsabilidad de establecer un proceso por lo cual el nombre de un sucesor es
discernido y hasta que haya unidad sobre el tema entre los quórum directivos es
asegurado.5
- El Concilio de los Doce debe presidir sobre la Conferencia durante su
consideración de la selección de un nuevo presidente de la iglesia.6
Después de la muerte de José Smith III en diciembre 1914, la Conferencia
General de abril 1915 tomó acción sobre la recomendación del Concilio de los
Doce que las provisiones de la Sección 127:8b de Doctrina y Pactos fueran
llevadas acabo, y Federico M. Smith fue ordenado como sucesor de su padre el 15
de mayo, 1915.
1946: Israel A. Smith
Presidente Federico M. Smith murió el 20 de marzo, 1946. En ese momento
su hermano Israel A. Smith estaba sirviendo como consejero en la Primera
Presidencia. Presidente Smith no dejó documento alguno nombrando un sucesor al
oficio. Sin embargo, el acta oficial de una junta del Concilio Conjunto de la
Primera Presidencia, Concilio de los Doce, y la Presidencia del Obispado en 1938
incluye la siguiente declaración sobre el Presidente Federico M. Smith:
Citando la carta de instrucción dada por su padre, él llamo la atención al
hecho que en el evento de su muerte, Israel estaría en línea para la oficina de
Presidente….7
La naturaleza ambigua de esta declaración llevo a un desacuerdo entre los
miembros de los quórum directivos sobre si Federico M. Smith actualmente quiso
designar a Israel como su sucesor. En ese momento de incertidumbre, el Concilio
de los Doce se reunió poco después de la muerte del presidente. La primera
acción del concilio fue pasar una resolución de apoyo para los restantes
miembros de la Primera Presidencia para continuar en sus roles como presidentes
de la iglesia pendiente a la reorganización del Quórum de la Primera Presidencia.
Los Doce entonces dieron cuidadosa consideración al tema de la sucesión de la
presidencia. Un comité sobre procedimiento fue designado y dado el cargo con
investigar cuidadosamente los precedentes involucrados en traer tal guía al
Concilio de los Doce como ellos sentían apropiado.8 Mas, fue determinado de ser
en el mejor interés de la iglesia que el Concilio de los Doce buscara
percepciones del Evangelista Presidente, Elbert A. Smith.9 Previamente él había
servido por muchos años en la Primera Presidencia y era muy amado por los
miembros de la iglesia.
Dentro de unos días, el Evangelista Presidente trajo palabras de consejo
inspirado a los Doce, confirmando que Israel A. Smith debería ser escogido como
el siguiente presidente de la iglesia. La percepción espiritual traído por
Elbert A. Smith apoyó lo que mucho de los Doce habían discernido, y así el
Concilio de los Doce trajo esta recomendación y seguridad a la iglesia, y el 7
de abril, 1946, Israel A. Smith fue seleccionado y ordenado como el siguiente
presidente de la iglesia.
1958: W. Wallace Smith
Como la cámara del Auditorio en Independence, Missouri no había sido
completada a tiempo para la Conferencia General de abril, 1958, la conferencia
fue pospuesta hasta octubre. Durante el ínterin, Israel A. Smith murió en un
accidente automovilístico el 14 de junio.
Porque Israel A. Smith no deseaba que hubiese ninguna confusión sobre el tema
de sucesión, él fue autor de una carta (ahora Sección 144 de Doctrina y Pactos)
en la cual nombró a W. Wallace Smith, su medio hermano y consejero en la Primera
Presidencia, como el siguiente presidente de la iglesia. Esta carta fue
atestiguada por Presidente F. Henry Edwards y Obispo Presidente G. Leslie DeLapp
y fue firmada el 28 de mayo, 1952.
Cuando murió Israel A. Smith, Presidente Edwards trajo esta carta dirigida a
“La Iglesia y el Concilio de los Doce,” a la atención del Concilio de los Doce.
Así como en 1946, la primera acción del concilio fue de pasar una resolución de
apoyo para los restantes miembros de la Primera Presidencia para continuar su
rol como presidentes de la iglesia pendiente la reorganización del Quórum de la
Primera Presidencia.
El Concilio de los Doce entonces tomó el tema de sucesión bajo consideración,
y una vez más, en manera similar a 1946, asigno un comité sobre procedimiento
para aconsejarles.10 Este comité después condujo entrevistas extensivas con
Presidente Edwards y Obispo DeLapp, buscando acertar la autenticidad de la
carta.11 El comité recomendó al Concilio de los Doce que aceptaran la carta y
recomendó su aceptación a la Conferencia General. Cuando la Conferencia fue
convocada en octubre, 1958, el Concilio de los Doce trajo la recomendación que
W. Wallace Smith fuera aprobado como el siguiente presidente de la iglesia.
1978: Wallace B. Smith, y 1996: W. Grant McMurray
Los procesos involucrados en la selección de Wallace B. Smith y W. Grant
McMurray como presidentes de la iglesia, en 1978 y 1996 respectivamente, fueron
un tanto diferente de los procesos anteriores de la historia de la iglesia. En
ambos casos el saliente presidente se quedó como presidente y guió el proceso de
seleccionar a su sucesor hasta el momento que el nombramiento del nuevo
presidente fue considerado por la Conferencia. En 1978 miembros del Concilio de
los Doce presidieron sobre el proceso de aprobación durante la Conferencia. En
1996 Presidente Howard S. Sheehy Jr. Presidió sobre el proceso con Paul M.
Edwards, presidente del Quórum de Sumo Sacerdotes, moviendo aprobación y A. Alex
Cataba, presidente del Concilio de los Doce, asistiendo Presidente Sheehy en
función de presidir.
El Desarrollo del Proceso de Discernimiento
Como dicho al principio de este reporte, en muchas maneras la transición
en el liderato de la presidencia no tiene paralelo en la historia de la iglesia.
Sin embargo en otras maneras hay generalidades comunes con prácticas pasadas y
precedentes específicos para la iglesia seguir.
En noviembre 29, 2004, Presidentes Kenneth N. Robinson y Peter A. Judd
convocaron una reunión del Concilio de los Doce por la mañana y una junta
especial del concilio de la Primera Presidencia, Concilio de los Doce,
presidentes de Setenta, Presidencia del Obispado, Evangelista Presidente, y
presidente de Quórum de Sumo Sacerdotes por la tarde.
Después de ser oficialmente notificados de la demisión del Presidente W.
Grant McMurray, la primera acción de los Doce fue de pasar una resolución de
apoyo para los restantes miembros de la Primera Presidencia para seguir en su
rol como presidentes de la iglesia durante la reorganización del Quórum de la
Primera Presidencia. Como en transiciones anteriores, el Concilio de los Doce
designo un comité sobre el procedimiento y para aconsejarles sobre los procesos
que deberían seguir.
Más tarde ese mismo día, la junta especial del concilio consideró el proceso
de suceso presidencial y estuvo de acuerdo que como en el pasado, era el rol del
Concilio de los Doce de confirmar una fecha para una Conferencia Mundial que
consideraría la selección de un nuevo presidente para la iglesia,12 para guiar
el proceso de discernir la voluntad de Dios en el asunto de quien debería tomar
el oficio profético, a llegar a sentir una unidad sobre una recomendación a la
iglesia, y de presidir sobre la consideración de esta recomendación por la
Conferencia Mundial.13
El Concilio de los Doce se reunieron el día 30 de noviembre, 1 de diciembre y
del 6 al 8 de diciembre, 2004. Después de oración y reflexión, los Doce recibió
reporte del Comité de Procedimiento. El reporte del comité ofreció un repaso
comprensivo de los procesos necesarios en sucesión presidencial. Respeto al
hecho que no había sido nombrado un sucesor a la oficina profética por el último
presidente de la iglesia, el comité ofreció guía basada en experiencias previas
y un estudio llevado acabo en 1975 por el Concilio de los Doce.14 El comité
concluyó que cuando nadie ha sido designado por revelación como sucesor por el
presidente anterior de la iglesia, es el rol del Concilio de los Doce “buscar
luz en cuanto quien es designado de Dios y presentar el nombre a la conferencia
conforme a sus propias deliberaciones, fe y oración.”15
El Concilio de los Doce pasaron considerable tiempo en oración y reflexión
sobre el reporte del Comité de Procedimiento y luego estuvieron de acuerdo sobre
un proceso de seguir que había sido sugerido en identificar el que estaba siendo
llamado por Dios en este tiempo para servir como presidente de la iglesia.
Buscando manera de mejor dar honra a la Carta de Instrucción mientras aún
llevando acabo las necesidades del momento presente, el Concilio de los Doce
sintió necesario que el proceso de identificar un sucesor fuera aprobado por la
entera junta del concilio especial representando todos los quórum directivos de
la iglesia. Así que, un bosquejo del proceso desarrollado por el Concilio de los
Doce fue compartido durante otra reunión de la junta de concilio especial el 14
de diciembre, 2004. Después de un tiempo de oración y discusión, este concilio
especial dio su apoyo al siguiente proceso para discernir la voluntad divina
sobre la sucesión presidencial.
- Una Conferencia Mundial para considerar la selección de un nuevo presidente
de la iglesia fue fijada para el 2 al 5 de junio, 2005, en Independence,
Missouri.
- Se le pidió a la iglesia dar cuidadosa reflexión en oración sobre las
necesidades de la iglesia y el tema de sucesión de la presidencia, y un día
especial de ayuno y oración fue fijado para el domingo, 27 de febrero, 2005.
- Se les pidió a los miembros de la junta del concilio especial dar
consideración en oración sobre el tema de quien estaba siendo llamado por Dios
en este momento para servir como presidente de la iglesia. Cada quórum
representado en esta junta de concilio especial fue pedido proveer una
comunicación oficial al Concilio de los Doce para el 1 de marzo, 2005. Estas
comunicaciones ofrecieron perspicacias y recomendaciones relativas a la
selección de un nuevo presidente de la iglesia.
- El Concilio de los Doce se reunieron el día 2 de marzo, 2005. Los Doce, en
oración, dieron consideración a las comunicaciones de los quórum directivos y de
la iglesia, así como las perspicacias discernidas personalmente por los miembros
del Concilio de los Doce. El foco de estas reuniones fue de discernir la
voluntad de Dios sobre la sucesión presidencial.
- Al recibir testimonio del Espíritu Santo, el Concilio de los Doce estuvieron
de acuerdo unánimemente que Stephen M. Veazey es el que es llamado por Dios para
servir como presidente del sumo sacerdocio, profeta, y presidente de la iglesia.
- Los Doce presentaron el nombre del Hermano Veazey a la junta especial del
concilio, y este concilio fue pedido que si por medio del espíritu de
discernimiento ellos estaban dispuestos a afirmar que este llamamiento era
divinamente inspirado. Así el rol crítico del proceso de discernimiento fue
llevado acabo por todos los quórum directivos de la iglesia. La junta especial
del concilio entonces afirmó unánimemente el llamamiento del Hermano Veazey como
una expresión del espíritu de sabiduría y revelación.
- Subsiguientemente, el Hermano Veazey fue informado por el Concilio de los
Doce de su llamamiento de servir como el presidente de la iglesia y fue dado la
oportunidad de aceptar.
- Después que el Hermano Veazey aceptó el llamado, una carta fue preparada del
Concilio de los Doce comunicando este asunto a la iglesia. Esta carta entonces
fue compartida a la Iglesia Mundial el 7 de marzo, 2005.
El Presente
El repaso de esta historia y el proceso para el discernimiento de la
voluntad de Dios hoy en día no trae ahora a este momento cuando esta Conferencia
Mundial especial dará consideración a la unánime recomendación del Concilio de
los Doce, afirmada también unánimemente por los otros quórum directivos de la
iglesia, para aceptar el llamamiento de Stephen M. Veazey a servir como el
presidente del sumo sacerdocio, profeta, y presidente de la iglesia. Dentro de
poco nos involucraremos en esta consideración en la misma manera que tales
recomendaciones han sido consideradas en el pasado, comenzando con reporte de
concilios, quórum, órdenes, juntas masivas, etc. Y entonces por los delegados de
la Conferencia Mundial.
Conclusión
Este reporte describiendo el proceso que ha llevado a la designación de
un nuevo profeta-presidente para la iglesia se le es presentado a la Conferencia
Mundial para que todos sean asegurados que gran cuidado y mucha oración ha
dirigido a la iglesia a este momento. Los miembros de los quórum directivos han
sido asegurados por la abundante presencia del Divino que Cristo continúa guiar
la iglesia. Creemos que ha sido nuestra solemne obligación de guiar la iglesia
de discernir en oración la voluntad de Dios y traer nuestros mejores
entendimientos de la divina voluntad a la Conferencia para su consideración y
acción.
Hemos sentido un importante sentimiento de llamamiento a tal momento como
este. Ahora nosotros colectivamente nos comprometemos a estar atentos en oración
y apoyar activamente a nuestro nuevo profeta-presidente si la Conferencia escoge
aprobar su llamamiento a servicio. Pedimos por las oraciones y apoyo de la
iglesia para el Hermano Veazey al buscar juntos a llevar acabo ser un pueblo
profético.
Concilio de los Doce
Jim Slauter, Secretario
Linda L. Booth
David R. Brock
Bunda C. Chibwe
Mary Jacks Dynes
John P. Kirkpatrick
Dale E. Luffman
Kenneth L. McLauglin
Gail E. Mengel
David C. Schaal
Leonard M. Young
Notas
1. D. y P. 27:2 y 43:2.
2. José Smith III, “Carta de Instrucción, Heraldo de los Santos 59, nú.
11 (marzo 13, 1912): 241-248
3. Ibid., 242.
4. Ibid., 245-246
5. Ibid.
6. Ibid., 246
7. Acta del Conjunto Concilio de la Primera Presidencia, Concilio de los Doce, y
Presencia Obispado, octubre 20, 1938.
8. Acta del Concilio de los Doce, 26 de marzo, 1946
9. Ibid.
10. Acta del Concilio de los Doce, 9 de septiembre, 1958
11. Acta del Concilio de los Doce, 10 de septiembre, 1958
12. Acta del Concilio de los Doce, 18 de junio, 1958
13. Heraldo de los Santos 59, nú. 11 (13 de marzo, 1912): 246
14. “Reporte del Comité sobre la Sucesión en la Presidencia del Concilio de los
Doce,” enero 1975, Sección 11, página 9.
15. Ibid.
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