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Un Momento
de Definición
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Un Momento de Definición
5 de abril 2009 el Presidente
Veazey dará ponencia a la Iglesia
¡Este es un momento de definición en la vida de la iglesia! Momentos de
definición ocurren en la coyuntura de miedo y esperanza, reto y oportunidad,
vacilación y respuesta fiel.
La iglesia ha enfrentado momentos de definición anteriormente. Tiempos cuando
decisiones intencionales tuvieron que ser hechas para clarificar prioridades en
circunstancias difíciles. Tales momentos de definición sacaron lo mejor de
nosotros y nos prepararon para la siguiente fase de nuestra jornada con Dios.
¿Cuál es este momento de definición? En general, puede ser formulado por dos
preguntas: ¿Dejaremos que ciertas circunstancias y temas nos desvíen de nuestra
misión? o ¿Clarificaremos nuestras prioridades de misión y nos enfocaremos en lo
que es más importante?
No vendrá como cualquier sorpresa que la iglesia, como otras organizaciones,
está enfrentando desafíos por sus condiciones económicas adversas. Estoy
consciente de que esto es de mayor preocupación para muchos miembros. Así que,
déjeme hablar sobre esto primero.
La viabilidad de largo plazo de la iglesia no está en peligro. La generosidad
de sacrificio de las pasadas generaciones, la previsión de anteriores líderes, y
la aplicación disciplinada de la política financiera en el presente continúa a
asegurar el futuro de la iglesia. Sin embargo, la continua recesión ha causado
una declinación en ofrendas al presupuesto de Misión de Ministerios Mundiales y
proyectado ingreso de las inversiones de la iglesia.
Después de evaluar cuidadosamente esta situación, oficiales de la Iglesia
Mundial hemos decidido reducir nuestro presupuesto de
Ministerios Mundiales.
Nuestro plan actual nos llama a disminución de cuatro millones de dólares. La
mayoría de las reducciones ocurrirán en el 2010, que comenzará en julio 2009. La
proyectada disminución requerirá una reducción en ministerios financiados por la
Iglesia Mundial, apoyos de servicio, y personal a lo largo del mundo y en la
Sede Mundial. ¿Cómo responderemos?
Antes de dirigirme a esa pregunta, quiero agradecerles a todos los que son
consistentes contribuyentes por medio de Diezmos a Misiones Locales y de la
Iglesia Mundial, especialmente aquellos con ingresos fijos o limitados. Su apoyo
continuo, especialmente durante estos tiempos difíciles, nos anima. Ya están
haciendo su parte, y la iglesia está agradecida por su generosidad.
Supongo que la actual dificultad puede ser descrita solamente en términos
económicos. Sin embargo, creo que la situación económica actualmente revela un
asunto que requerirá una respuesta espiritual.
Uno de los Principios Duraderos es “gracia y generosidad.” Respondemos a la
gracia de Dios, especialmente como es revelada en Jesucristo, por dar
generosamente y por gentilmente recibiendo la generosidad de otros. Este es un
principio profundamente espiritual que sale de la naturaleza de Dios. Somos
llamados, de acuerdo a los propósitos eternos de Dios, para crecer
espiritualmente durante nuestras vidas en gracia y generosidad.
¿Qué es nuestra comprensión de la relación espiritual entre la gracia de
Dios, el regalo del evangelio, discipulado, generosidad, y la misión de la
iglesia? ¿Es limitado a lo que mayormente sirve nuestras necesidades personales
o lo que nos gusta más? ¿Es definido por dar casual o esporádicamente mientras
aplicamos nuestros bienes de nuestra vida a otros propósitos? O ¿comprendemos
que el corazón del evangelio revelado en Cristo se trata de vivir compasiva y
generosamente que refleja la naturaleza de Dios?
En Comunidad de Cristo, cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, no
solo nos convertimos en miembros de una congregación. Nos convertimos en una
comunidad de fe mundial. La iglesia es un cuerpo internacional que Dios ha
llamado para llevar acabo propósitos divinos relacionados con el reino venidero
de Dios en la tierra.
Discipulado incluye respondiendo al regalo de Dios en Cristo por dar
consistente y generosamente, de acuerdo a nuestra plena y—esperamos –capacidad
creciente de apoyar ministerios locales y mundiales. Tal apoyo es una de las más
evidente maneras que podemos expresar nuestro compromiso espiritual a la visión
de Cristo. Dar a los Ministerios Locales y del Mundo son igual de importante
para que la iglesia lleve a cabo su misión divinamente mandada.
Quiero ser claro con los líderes de las congregaciones y con el sacerdocio en
este asunto. No podemos esperar creciente respuestas generosas ahora, o en el
futuro, al recuperarse la economía, si no estamos actualmente enseñando los
principios de Una Respuesta Generosa del Discípulo a todas edades. Estos
principios incluyen el ahorrar sabiamente, gastar responsablemente, y compartir
generosamente por medio de Diezmos a Ministerios Locales y Mundiales. Y, no
podemos enseñar con integridad si no estamos encarnando esos principios dentro
de nuestras vidas.
Me gustaría enfocarme ahora en la visión de la misión para la iglesia.
Después de varios años de discusión y reflexión en oración, líderes de la
iglesia han presentado una comprensión de la identidad, misión, mensaje y
creencias en un documento titulado “Nosotros Compartimos.”
“Nosotros Compartimos” fue creado por un diverso grupo de líderes de la
iglesia y miembros a lo largo del mundo. Fuimos ricamente bendecidos por el
Espíritu Santo al luchar con preguntas importantes sobre la identidad, misión, y
mensaje de la iglesia de múltiples perspectivas culturales. Eventualmente,
juntos descubrimos lo que yo creo describe el corazón y esencia de la identidad,
misión, y mensaje de la iglesia hoy.
Al finalizar el documento, fui dado confirmación por el Espíritu que
representa amplia dirección para los siguientes capítulos de nuestra jornada
como un pueblo de Dios. Y, si suficientes miembros y congregaciones encarnan sus
principios, la iglesia se moverá adelante dramáticamente en llevar a cabo su
misión.
Usando este documento no se trata de preocuparse sobre los detalles o
buscando por las excepciones. Se trata de ser atraídos por la visión y dirección
que Dios gentilmente nos ha proveído por medio de perspicacias combinadas de
nuestra familia mundial de la iglesia. Cuando los principios en el documento se
convierten en descriptores de nuestro comportamiento en vez de solo ideales,
seremos la Comunidad de Cristo que Dios nos está llamando ser. [Copias del
documento “Nosotros Compartimos” se pueden encontrar en
www. CofChrist.org/espanol/nosotroscompartimos/
]
Para convertirnos en la Comunidad de Cristo que Dios nos está llamando ser
debemos dirigirnos a algunos asuntos importantes. El primero tiene que ver cómo
nos relacionamos a nuestra historia.
Nuestra historia temprana como iglesia es una historia de personas fieles e
inspiradas quienes escucharon el llamamiento de abrazar y compartir el evangelio
de Cristo más plenamente. Lo hicieron con gran entusiasmo. Ellos respondieron
con inusual compromiso y energía creativa, dando expresión tangible del
evangelio en vida comunitaria.
Pero al pasar las generaciones, hemos ajustado la historia para así poner a
la iglesia en la mejor luz posible. Hemos alzado a líderes tempranos de la
iglesia en héroes espirituales de proporciones míticas, mientras minimizando su
humanidad y luchas.
En décadas recientes muchos libros y artículos han sido escritos sobre los
años más tempranos del movimiento de la Restauración. Mientras algunos escritos
tempranos se acercaron a este período de historia mayormente describiendo
eventos, los más recientes escritos exploran los factores interrelacionados a lo
religioso, sociales y político que influenciaron la iglesia temprana y sus
líderes. Muchos historiadores, con acceso adicional a información histórica,
están escribiendo con más franqueza y apertura.
La Presidencia recientemente hizo público una serie de “Principios de la
Historia de la Iglesia.” [Estos fueron imprimidos en el Herald de octubre,
2008 y se pueden encontrar en
www. CofChrist.org/espanol/history.asp
]
Los “Principios de la Historia” fueron creados para traer
perspectivas a la relación entre historia y asuntos de fe. Mientras afirmando el
rol esencial de estudio histórico, los principios declaran que la historia no
tiene la palabra final sobre asuntos de fe y dirección en desarrollo en la
iglesia hoy en día. Los principios de la historia proveen guías necesarias para
preciar nuestra historia, pero no ser totalmente definido por ella.
Déjeme darle un ejemplo. A pesar de cómo nuestra historia es repetida, ya no
podemos decir que fuimos víctimas inocentes de violencia durante los tempranos
años de la iglesia. Mientras nuestros antepasados ciertamente fueron blancos de
la persecución en varias ocasiones, más de una vez provocaron e iniciaron
violencia por sus actitudes sentenciosos contra otros. En los años llenos de
tensión de la iglesia temprana, violencia y militancia sobrellevo el mensaje de
Cristo de reconciliación, perdón, y paz.
Para seguir adelante con integridad en nuestro énfasis de compartir la paz de
Jesucristo, debemos arrepentirnos y aprender de los episodios violentos en la
historia de la iglesia. Solo por medio de revisión honesta, incluyendo
identificando cualquier señal restante de estas tendencias, podemos continuar en
el camino de restaurar la paz, reconciliación, y sanidad del espíritu al cual
Dios nos llama.
Podemos tomar estos pasos porque sabemos que nuestra historia no tiene que
ser sin mancha para revelar la mano de Dios trabajando en el movimiento.
Irónicamente, uno de los principios primordiales de escritura es que la gracia
de Dios es revelada más claramente por su trabajar en y por medio de la
humanidad, especialmente debilidad y pecado humano. Viendo nuestra historia con
este lente nos permite ser afirmadores, honestos, y comprensivos.
También necesitamos reconocer que la parte más larga de nuestra historia es
la de la Reorganización. La historia lleva más de 150 años de nuestra herencia.
Es la historia de Jason Briggs cuya versión de su experiencia con el Espíritu en
respuesta a la oración sobre el futuro de la iglesia se convirtió en el punto de
recogimiento de los “Santos dispersos.” Es la historia de fe, coraje, y
tenacidad de Emma Smith. Sin ella no estuviéramos aquí.
También es la historia de la respuesta crucial de
José Smith III a la dirección del Espíritu en su vida joven.
La Conferencia Mundial de 2010 incluirá una celebración del 150 aniversario
de la conferencia de 1860, donde José III aceptó su llamamiento profético. Sus
cincuenta años de liderazgo sabio, pastoral y visionario proveo el tono y
dirección que continúa a moldear la iglesia.
José III puso la iglesia en su camino a ser un movimiento de fe dedicado a la
búsqueda de la reconciliación y pasividad como la esperanza de Sión y la esencia
del evangelio. Hablando a una conferencia especial en 1863 sobre el enfoque
deseado del ministerio de la iglesia, el dijo: “Debemos predicar las cosas
apacibles del Reino.” (True Latter Day Saints Herald,
vol.4, p 30)
En 1893 José III fue a la cárcel donde T.C. Sharp, el supuesto líder de la
turba que mató a su padre y tío, estaba siendo detenido con otras cargas. Al
disgusto de muchos miembros que aún mantenían enojo sobre los homicidios, él
extendió su mano sanadora del perdón. Este es el tipo de historia de nuestro
pasado que ¡necesitamos relatar más a menudo!
Yo creo que Emma Smith, José Smith III, y todos que siguieron el antiguo,
pero siempre nuevo camino de la Reorganización estarían contentos con la iglesia
de hoy en día. Pienso que vieran sus esperanzas para la iglesia siendo llevadas
a cabo en nuestro énfasis en reconciliación y sanidad del espíritu; nuestra
apertura a la revelación continua; nuestro creciente entendimiento de talentos y
llamamiento ministerial; nuestra preocupación hacia el pobre; y nuestro fuerte
enfoque en promover comunidades cristianas pacificas como la esperanza de Sión.
Aparte de poner nuestra historia en perspectiva, también necesitamos
profundizar nuestra comprensión de la naturaleza de escritura.
Para esta parte de nuestra jornada necesitamos una luz y una brújula. Nuestra
luz es el testimonio del Espíritu Santo que ilumina la verdad divina. Nuestra
brújula es la “Declaración sobre Escritura” de la iglesia que provee dirección
confiable. [La “Declaración sobre Escritura” se puede encontrar en la página Web
en: www. CofChrist.org/espanol/scripture.asp
]
Básico a la “Declaración sobre Escritura” es el entendimiento que escrituras
son una asombrosa colección de escritos inspirados que son indispensables para
tener un encuentro con el Dios Viviente revelado en la Palabra Viva, Jesucristo.
Escritura habla en muchas voces incluyendo testimonios, historias, poesía,
metáforas, comentario, y parábolas. Todas estas maneras de comunicar nos llevan
a las verdades divinas más allá de la habilidad de cualquier lenguaje podría
expresar plenamente. Escritura es autoritativa, no porque es perfecta o
inerrante en cada detalle literal, pero porque nos mantiene fidedignos
arraigados en la revelación de Dios.
Aquí está el corazón de nuestro desafío. Sobre los últimos siglos una
doctrina de escritura emergió en cristiandad que insiste que toda escritura—cada
palabra—fue dictada directamente por Dios y es inerrante en cada detalle. Esta
creencia emergió como una respuesta de las autoridades religiosas a la pregunta
de algunos quienes creían que solo la razón humana era el camino más fidedigno
hacia la verdad. Así que, una doctrina emergió que consagró las palabras
literales de escritura como inerrante y como la única autoridad en todo asunto.
Esta perspectiva todavía predomina en el cristianismo al nivel global.
También tiene influencia sobre algunos miembros de la Comunidad de Cristo que lo
hayan adoptado tomándolo de la cultura popular.
Sin embargo, esa doctrina no es cómo la escritura se entendió en el
cristianismo por muchos siglos después de su nacimiento. No es como Jesús
usó escritura.
También, no es la
manera por la cual la Comunidad de Cristo ve oficialmente la escritura hoy día.
La iglesia afirma que la escritura es inspirada y esencial para nuestro
conocimiento de Dios y del evangelio. Además, creemos que la escritura se debe
interpretar responsablemente a través del estudio disciplinado, dirigido por el
Espíritu que obra dentro la iglesia. Las Escrituras fueron formadas por la
comunidad para formar a la comunidad. Por lo tanto, el interpretar escritura es
el trabajo constante de la comunidad. Es decir, el entender y la aplicación de
escritura no es simplemente una cuestión de leer un pasaje y de decidir a solas
lo que significa.
La Comunidad de Cristo también enfatiza que toda escritura se debe
interpretar a través del lente de la revelación más-decisiva de Dios en cuanto a
Jesucristo. Si existen porciones de la escritura que no convienen con nuestra
comprensión del significado de la revelación de Dios revelado en Cristo, según
iluminado por el Espíritu Santo y discernido por la comunidad de la fe, las
enseñanzas y la visión de Cristo toman la precedencia principal. Este principio
se aplica a todos nuestros libros de Escritura , especialmente cualquier
pasaje usados por algunos para asignar la desaprobación de Dios, características
negativas, o roles secundarios a otros.
Esta es la razón por la cual nuestra creencia en la “revelación a
continuación” es tan importante. Esta creencia nos mantiene abiertos “con aun
más luz y verdad” así que nosotros podemos crecer en la comprensión de la
suprema voluntad de Dios según revelado en Cristo.
Doctrinas y Pactos 163:7 d nos indica que la “Escritura, la dirección
profética, el conocimiento, y el discernimiento en la comunidad de la fe caminan
en común acuerdo para revelar la voluntad verdadera de Dios. Sigan este camino,
que es la senda del Cristo viviente, y ustedes descubrirán más que suficiente
adumbración para el viaje a continuación.”
Compartiremos algunas reflexiones adicionales sobre cómo nos relacionamos con
la historia y las escrituras durante los próximos meses en el Herald.
Habiendo tratado este tema en términos generales, ahora enfoquémonos en algunas
oportunidades y necesidades particulares antes de nosotros.
La Conferencia Mundial del 2007 emitió una resolución pidiendo que la
presidencia prestara ayuda a la Iglesia sobre nuestra práctica de re bautismo
como condición de membrecía en la Iglesia. Después de un tiempo de estudio y
reflexión, la presidencia está invitando a toda la iglesia en involucrarse con
nosotros en oración para discernimiento sobre este asunto. Creemos que este
enfoque está en armonía con Doctrina y Pactos 162:2c que dice: “Como pueblo
profético son llamados, bajo los auspicios de las autoridades y con el consenso
común del pueblo, para discernir la voluntad divina para su propia generación y
en los lugares en que sirven.”
La obvia oportunidad ante nosotros es de afilar nuestras habilidades como
pueblo profético y de discernimiento. La importancia del proceso es más grande
que cómo vamos a resolver el asunto. Su ultimada importancia está en
enriqueciendo nuestra capacidad de involucrarnos en dialogo justo, dirigido por
el Espíritu sobre temas importantes. Las habilidades y experiencias ganadas en
este proceso serán esenciales para nosotros en el futuro al dirigirnos a otros
asuntos. Recursos proveyendo ayuda individual y en grupo será mandado por correo
a los pastores y pronto serán disponibles en la página Web de la Iglesia en
www.CofChrist.org/ espanol/cofm/
.
Mientras apreciamos el entusiasmo y convicción de aquellos quienes ya están
mandando sus respuestas finales, animamos a todos los miembros a participar en
el proceso de oración, estudio, discusión, y discernimiento antes de compartir
sus perspectivas.
Quiere decir mucho que la mayoría de lo que he compartido hasta ahora tiene
que ver con asuntos internos de la iglesia. Este es el desafío más grande que
enfrentamos. ¿Podremos poner nuestros asuntos internos de la iglesia en su
propia perspectiva para así poder enfocarnos en nuestra misión de Proclamar a
Jesucristo y Promover Comunidades de Gozo, Esperanza, Amor y Paz? Todo lo
demás que puede ser de preocupación es secundario a la búsqueda de esta misión.
Por ejemplo, comencé dirigiéndome a los retos económicos que la iglesia está
enfrentando y por asegurándoles que nuestra viabilidad financiera de largo plazo
no está en peligro. ¿Esa es la pregunta más importante que nos debemos estar
preguntando? La pregunta más importante para una iglesia con una misión no se
trata de sobrevivir en el largo plazo. Se trata de que tan pasionalmente
persigamos la misión de Cristo en un mundo que sufre y que gime por las verdades
libertadoras del evangelio. (Doctrina y Pactos 155:7)
¿Nos estamos movilizando para proveer cuidado pastoral y ayuda tangible a
individuos y familias quienes apenas están sobreviviendo por causa de las
presiones económicas? ¿Estamos respondiendo al creciente odio y violencia hacia
inmigrantes y minoridades étnicas porque otros quieren hacerlos los culpables de
nuestras dificultades comunes? ¿Qué de los niños en su comunidad? ¿Cómo les va a
ellos? ¿Qué quiere decir ser un pueblo profético quienes hablan y actúan en el
nombre de Dios y Cristo en tiempos como estos?
Muchos de nuestros miembros viven en países con sistemas desarrollantes
económicos y políticos. Su situación es mucho peor que cualquier cosa que muchos
de nosotros en áreas más afluentes estamos experimentando. Lo que importa más a
ellos es cómo liberarse a ellos mismos y sus vecinos de los efectos devastadores
de la pobreza, enfermedades, y conflictos humanos. La pregunta de misión para la
iglesia es, “¿Cómo se convierte la esperanza del reino apacible de Dios en algo
más real en vez de solo un sueño?” ¿Qué haremos como iglesia cuya misión está
arraigada en restaurar a personas a integridad en la comunidad?
Estoy contento en anunciar que la Presidencia, en conjunto con la Red de
Apoyo de la Paz de la Comunidad de Cristo, está conviniendo una cumbre este
septiembre para dirigirnos a esta pregunta. Estamos invitando a líderes de
ministerios relalacionados a la iglesia y todos nuestros afiliados—tales como
Alcance Internacional, World Accord, La Universidad de Graceland y el Seminario,
solo para nombrar algunos—para reunirse con nosotros.
Nuestra meta es de crear una visión y acción cooperativa para promover
comunidades de justicia económica y paz a través del mundo. Coordinando e
integrando nuestro alivio compasivo, y nuestros ministerios educativos, de
abogacía, y desarrollo de la comunidad nos permitirá hacer un mayor impacto.
En muchas partes del mundo occidental una preocupación primordial es de
sostener, reavivar y crecer congregaciones para llevar a cabo la misión de la
iglesia. La iniciativa de co-pastores es un proyecto inicial diseñado a
descubrir el entrenamiento, recursos, y apoyo más eficaz de pastores para
dirigir congregaciones saludables que involucran a todas edades en enfocarse en
la misión de Cristo.
Hemos aprendido mucho de este proyecto. Aún con los retos financieros que
enfrentamos, es esencial que expandamos acceso a este apoyo y entrenamiento para
más pastores, líderes congregacionales, y sacerdocio. En vez de cien pastores
quienes ahora están terminando el proyecto, yo veo a quinientos, ochocientos, o
mil pastores y líderes congregacionales quienes responderán al llamado de ser
líderes más efectivos y visionarios. Líderes que saben cómo incorporar a todas
las edades en vida congregacional. Líderes que tienen la perspicacia y
habilidades de guiar congregaciones en descubrir ministerios que Dios les está
llamando a perseguir en las comunidades donde sirven.
Estoy consciente de las frustraciones de algunos jóvenes y jóvenes adultos
con lo que parece ser un paso lento en la vida congregacional en respuesta a
misión. También estoy consciente de su desilusión de no tener las oportunidades
de servir y liderar como sienten ese llamado. En respuesta, déjeme decir que la
iglesia necesita las perspicacias y dones de todas edades para ser saludable.
Congregaciones que ignoran este principio lo hacen tomando su propio riesgo.
También se que palabras no son suficiente. Tenemos que hacer algo ahora
mismo. Yo y otros líderes personalmente nos comprometemos a reunirnos con
jóvenes adultos en varios lugares para escuchar sus preocupaciones,
perspectivas, y esperanzas. Queremos prever el futuro de la iglesia con ustedes.
Queremos explorar modelos de ministerio, misión y liderazgo para abrir más
puertas para su participación. Estamos haciendo planes para tales reuniones
ahora mismo. La primera será aquí en el Salón de Lectura del Templo
inmediatamente terminando este discurso. Invito a todo joven adulto presente que
se reúna con nosotros esta noche. Si, habrá comida.
(Y, si sus hijos son jóvenes adultos o jóvenes
mayores, ya no son jóvenes adultos ustedes. Yo he tenido que aceptar esto y
ustedes también lo harán.)
¡Los necesitamos! Si están listos a efectuar cambio ahora, vayan a
www.we-cause.org. En
este sitio Web encontrarán un mensaje especial de mi parte e información
adicional sobre planes para reunirnos con jóvenes adultos. También encontrarán
información y links para oportunidades específicas para involucrarse en maneras
tangibles para apoyar la misión de la iglesia ahora mismo.
Así, después de decir todo esto, ¿qué importa más? Espero que sea claro. ¡La
visión y misión de Jesucristo importa más! Lo que importa más es que nosotros
nos convirtamos en quien Dios nos está llamando a ser para que el ministerio
restaurativo de Cristo pueda ser compartido en toda manera posible en todo
posible lugar.
Al preparar este discurso, le pedí a Dios en oración muchas veces, “¿Qué más
necesita oír la Iglesia?” En varias ocasiones, sentí la impresión del Espíritu.
En respuesta, quiero dar voz a lo que sentí por medio de las siguientes palabras
a la iglesia:
¡ No Teman!
No tengan miedo a convertirse en lo que
Dios les está llamando ser. Dios, El Eterno, ha estado con ustedes en el
pasado, continúa estando con ustedes en el presente, y ya está
esperándolos pacientemente en el futuro. Por medio de sus vidas la
historia sagrada de la Restauración sigue siendo escrita.
Ocúpense en los desafíos y oportunidades actuales delante de ustedes
con compromiso y esperanza digna de dedicación y sacrificios para
aquellos quienes fueron delante de ustedes. Creativamente construyan en
las fundaciones de fe que ellos colocaron. Abran ventanas y puertas al
futuro.
Amada comunidad, Dios los ha escogido para asistir en llevar acabo
propósitos divinos si ustedes deciden vivir sus mejores naturalezas y
potencial. Aumenten su fe. Refinen su sensibilidad al guía del Espíritu
para que no sean distraídos por otras influencias. Exploren sus
escrituras con apertura y nuevas perspicacias que vendrán. Aumenten su
compasión y generosidad. Fortalezcan sus relaciones para que la paz de
Cristo pueda ser magnificada por medio de ustedes.
Tengan coraje y esperanza. Reúnan los dones de todas edades y
culturas para que el ministerio del cuerpo pueda ser entero y
completamente vivo. Otros alrededor del mundo están siendo preparados
para unir sus esfuerzos con los de ustedes, si ustedes se mueven hacia
adelante de acuerdo con la dirección ofrecida a ustedes por el Espíritu.
Amen.
Hermanos y hermanas, hay una manera hacia el futuro que mantiene la
promesa que nuestros mejores días están aún por delante de nosotros.
Que lo escojamos es mi esperanza y oración ferviente.
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