2010 Conferencia Mundial  | |
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Doctrina y Pactos Sección 164
(TRADUCCIÓN PROVISIONAL)
Mientras participaba con la iglesia en oración, discusión, y
discernimiento acerca de asuntos importantes, percibí cada vez más fuerte una
sensación de dirección divina acerca de las condiciones para la membresía y
otras cuestiones importantes. Un aspecto significativo de mi experiencia fue el
del Espíritu Santo llevándome a considerar varios pasajes de las escrituras.
Después de que examiné minuciosamente muchos pasajes, el Espíritu Santo centró
mi atención en Gálatas 3:27-29:
Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de
Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre;
no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si
vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y
herederos según la promesa.
Cuando examiné este pasaje, el Espíritu me ayudó a ver
posibilidades mucho más amplias de la gracia de Dios obrando a través de Cristo
para transformar las relaciones humanas en un mundo dividido. Como resultado,
tengo un testimonio incluso mayor que antes acerca del poder del evangelio de
Cristo para nazca una nueva creación entre aquellos que se atreven a vivir su
mensaje en una comunidad sagrada.
A medida que el significado de lo que se estaba revelando se
volvió más obvio, el Espíritu me llevó a considerar una serie de secciones de
Doctrina y Pactos. Cada uno abordaba dinámicas espirituales y relacionales de
cómo ser un pueblo profético. (Por ejemplo, ver Secciones 10:6, 147:77, 149:4,
161:5, 162:2 y 163:7). Éstas incluyen distinguir entre principios espirituales
más universales y expresiones particulares de ellas dentro de los límites de la
historia y compresión humana. Ser un pueblo profético guiado por la divinidad
involucra-como una necesidad-reevaluar a veces algunas ideas y costumbres
existentes para permitir el entendimiento e interpretación agregada bajo la guía
del Espíritu.
Con ese antecedente en mente, presento el siguiente consejo a
la iglesia en respuesta a la guía del Espíritu de Dios. Presento este consejo
con humildad, completamente consciente de mis limitaciones y debilidades, las
cuales siempre llevo como una carga. También presento estas palabras con la
total convicción de su veracidad como una expresión del espíritu de sabiduría y
revelación que fluye de la existencia eterna de Dios.
A los Concilios, Quórum, y Órdenes, a la Conferencia Mundial y a la Iglesia:
1. A todos los que activamente toman parte en oración, discusión y
discernimiento acerca de asuntos importantes en la vida de la iglesia se les
elogia por su respuesta fiel. Su esfuerzo disciplinado por abrir sus vidas más
completamente al Espíritu de Dios en respuesta al llamado a ser un pueblo
profético se ha vuelto una bendición para toda la iglesia. Su anhelo espiritual
de luz y verdad ha creado un ambiente favorable para el movimiento del Espíritu
de proporcionar un consejo inspirado como una guía autorizada para la iglesia.
2 a. La instrucción dada anteriormente acerca del bautismo fue apropiada para
asegurar el crecimiento y cohesión de la iglesia durante su desarrollo temprano
y en los años siguientes. Sin embargo, como un creciente número lo ha llegado a
entender, la acción redentora de Dios en Cristo–aunque única y expresada con
autoridad a través de la iglesia–no está limitada solamente a la iglesia.
b. La gracia de Dios, revelada en Jesucristo, se mueve libremente
por toda la creación, a menudo más allá de la percepción humana, para realizar
propósitos divinos en las vidas de las personas. En armonía con la voluntad de
Dios, el Espíritu Santo lleva a algunas personas ya comprometidas con Jesucristo
a través del bautismo cristiano a enfocar más su respuesta a través de la
membresía con la iglesia.
c. Individuos previamente bautizados de agua en una actitud de
humildad y arrepentimiento, y como una expresión de fe en Jesucristo pueden
convertirse en miembros de la iglesia a través del sacramento de confirmación
del Espíritu Santo.
d. La confirmación deberá estar precedida de un tiempo de
preparación intencional que incluya el estudio de la misión, creencias y
entendimiento del discipulado de la iglesia expresado a través del pacto con
Dios y otros en comunidad sagrada.
e. Durante la oración de confirmación incluyan un reconocimiento de
la gracia y autoridad de Jesucristo a través del cual ocurre el bautismo.
También, den fe del ministerio del Espíritu Santo, el cual teje los dones de la
gente en hermosos diseños de comunidad para enriquecer su discipulado y
fortalecer la estructura de la iglesia.
3 a. Se recomienda a todos los miembros de la iglesia que examinen su nivel de
compromiso bautismal. Haber sido bautizados y confirmados, los vuelve
completamente inmersos en la vida de siervo de Cristo.
b. Vivan diariamente el significado de su bautismo a medida que
crecen en las habilidades y cualidades del discipulado. Apoyen activa y
generosamente los ministerios de la iglesia, la cual fue establecida por la
divinidad para restaurar el pacto de paz de Cristo, incluso la Sión de sus
esperanzas.
c. El Cristo Eterno invita a quienes todavía no han experimentado
las bendiciones del bautismo a “Seguirme en el camino de la rectitud y la paz”.
Sean bautizados de agua y con el Espíritu y descubran su hogar espiritual como
un miembro completamente activo del cuerpo.
Algunos han continuado expresando preocupación acerca de cómo
el sacramento de la Santa Cena debería llevarse a cabo. En otros lugares, se ha
reducido el significado y poder potencial de este sacramento por falta de
entendimiento y preparación. Debido a estas circunstancias, se da el siguiente
consejo como lo aprueba el Espíritu:
4 a. Sirvan el sacramento de la Santa Cena a todos los
seguidores comprometidos de Cristo como un testimonio visible de la amorosa
fraternidad cristiana y el recuerdo compartido de la muerte y resurrección de
Jesucristo. Los individuos pueden elegir recibir o no los emblemas según su fe y
entendimiento en armonía con las guías proporcionadas por la Primera Presidencia.
b. Esta disposición pastoral no disminuye los significados
adicionales asociados a este sacramento en la vida de la iglesia. Cuando la
iglesia se reúna para la Comunión, destaquen la oportunidad de los miembros para
reiterar su pacto bautismal, para reconciliar relaciones dañadas, y
comprometerse juntos con la misión de la iglesia de promover comunidades de
generosidad, justica y paz.
c. Exploren todas las formas en que la Santa Cena puede convertir
espiritualmente a la iglesia en una verdadera expresión viviente de la vida,
sacrificio, resurrección y continua presencia de Cristo. Inherente a este
sacramento es el llamamiento divino de la iglesia a ser una ofrenda sacramental
para la bendición, sanidad y creación de la paz.
Cuestiones serias acerca de comportamiento y relaciones morales continúan
surgiendo en muchas naciones. Estos asuntos son complejos y difíciles de
entender fuera de sus escenarios particulares debido a historias culturales,
costumbres, e interpretaciones de las escrituras extraordinariamente diferentes.
Por ejemplo, las cuestiones incluyen la sumisión de las mujeres, mutilación
genital de las mujeres, novias infantiles, matrimonios forzados, y permisividad
sexual. Incluyen rituales de limpieza y explotación de las viudas, fuertes
conflictos sobre la atracción y relaciones entre personas del mismo sexo, y
diversas definiciones legales, religiosas y sociales del matrimonio, por nombrar
sólo algunas.
Durante los últimos años la necesidad de resolver varias cuestiones morales y de
justicia se ha intensificado y vuelto más complicada debido a la creciente
diversidad internacional de la iglesia. Se le ha dicho a la iglesia en consejos
previos que se nos ha dado la lucha y los disfrutes de la diversidad para fines
divinos (Doctrina y Pactos 162:4). En respuesta a mis súplicas en oración por
luz con respecto a que los propósitos de Dios se resuelvan bien a través de
nuestras difíciles luchas sobre varios asuntos, Dios misericordiosamente me
bendijo con el siguiente consejo:
5 Es imperativo que entiendan que cuando verdaderamente se bautizan en Cristo se
vuelven parte de una nueva creación. Al asumir la vida y mente de Cristo, cada
vez más se ven a sí mismos y a otros desde una perspectiva transformada. Las
antiguas maneras de definir a la gente por posición económica, clase social,
sexo o etnicidad ya no son fundamentales. A través del evangelio de Cristo una
nueva comunidad de tolerancia, reconciliación, unidad en la diversidad y amor
está naciendo como una señal visible de la venida del reino de Dios.
6 a. Como revelado en Cristo, Dios, el Creador de todo, en última instancia se
interesa por los comportamientos y las relaciones que defienden el valor y dones
de toda la gente y que protegen a los más vulnerables. Tales relaciones han de
estar arraigadas en los principios cristianos de amor, respeto mutuo,
responsabilidad, justicia, común acuerdo y fidelidad, en contra de los cuales no
hay ley alguna.
b. Si la iglesia entiende más completamente estos principios y los
aplica consistentemente, las cuestiones que se presenten sobre sexualidad
responsable humana; identidades de género, papeles, relaciones, matrimonio y
otras cuestiones, pueden resolverse según los divinos propósitos de Dios. Estén
seguros, de que nada dentro de estos principios condona las relaciones egoístas,
irresponsables, promiscuas, degradantes o abusivas.
c. Cuando se enfrentan con preguntas difíciles, muchos
apropiadamente acuden a las escrituras para encontrar ideas e inspiración.
Busquen en las escrituras la Palabra Viva que traiga vida, sanidad y esperanza
para todos. Abracen y proclamen estas verdades liberadoras.
7 a. Una iglesia mundial profética tiene que desarrollar una consciencia y
sensibilidad cultural para distinguir entre cuestiones que deberían ser
abordadas por la Conferencia Mundial y aquellas que se resuelven mejor de manera
nacional o en otras formas.
b. Los principios fundamentales de comportamiento y relaciones
éticas deberán ser abordadas por la Conferencia Mundial. La Conferencia no
deberá decidir sobre políticas específicas para todas las naciones cuando esas
decisiones probablemente causarán un daño serio en algunas de ellas.
c. Sin embargo, la solución oportuna de cuestiones urgentes en
varias naciones es necesaria para que la obra restauradora del evangelio avance
con todo su potencial. Por lo tanto, permitan que los funcionarios apropiados de
la Iglesia Mundial cumplan con sus llamamientos–como ya se ha estipulado en la
ley de la iglesia–para crear e interpretar políticas de la iglesia que atiendan
las necesidades de la iglesia en diferentes naciones en armonía con los
principios contenidos en este consejo.
d. Donde sea posible y apropiado, convoquen conferencias nacionales
o de campo para proporcionar oportunidades para un diálogo, entendimiento y
consenso más amplio. En esas reuniones, permitan que el espíritu de amor,
justicia y verdad prevalezca.
El Concilio de los Doce y el Concilio de Presidentes de los Setenta han
puesto atención de sobra a instrucciones anteriores que pedían la mayor
colaboración posible entre los principales quórums misioneros. Debido a sus
diligentes esfuerzos para crear relaciones todavía más cercanas para fortalecer
la misión evangelística y creadora de comunidad de la iglesia, estoy ahora en la
libertad de presentar el siguiente consejo:
8 a. La importancia de evaluar y alinear las relaciones y papeles ministeriales
para alcanzar a individuos y naciones más eficazmente con las verdades
liberadoras del evangelio siempre le incumbe a la iglesia.
b. Para este propósito, el número de quórums de los setenta y
presidentes de los setenta se puede ajustar a veces para responder a estrategias
evangelísticas en campos apostólicos. La Primera Presidencia, de común acuerdo
con el Concilio de los Doce y el Concilio de Presidentes de los Setenta,
proporcionará procedimientos para determinar el número, composición y papeles de
los quórums de los Setenta y presidentes de los Setenta.
c. Permitan que los ministerios evangelísticos de la iglesia se
aceleren.
Mientras terminaba este consejo, me detuve un momento para reposar con Dios
en oración y meditación, buscando confirmación y claridad adicional. De ese
tiempo consagrado con Dios, estas palabras finales de desafío y promesa
surgieron inesperadamente y encontraron su lugar en este documento:
9 a. Amados hijos de la Restauración, su continua aventura de fe con Dios ha
sido guiada por la divinidad, ha estado llena de acontecimientos, ha sido
desafiante, y a veces sorpresiva para ustedes. Por la gracia de Dios, están
listos para llevar a cabo la máxima visión para iglesia.
b. Cuando su buena disposición para vivir en comunidad sagrada como
la nueva creación de Cristo exceda su miedo natural a la transformación
espiritual y relacional, se convertirán en quienes están llamados a ser. El
nacimiento de Sión la hermosa, el reino de paz de Cristo, espera su respuesta
incondicional al llamado de hacer y firmemente mantener el pacto de paz de Dios
en Jesucristo.
c. Este pacto implica una vida sacramental que respete y revele la
presencia y actividad reconciliadora de Dios en la creación. Requiere una
mayordomía de toda la vida dedicada a extender los ministerios restauradores de
la iglesia, especialmente aquellos dedicados a afirmar el valor de las personas,
proteger lo sagrado de la creación, y aliviar el sufrimiento físico y espiritual.
d. Si van a ser verdaderamente la Comunidad de Cristo, entonces
encarnen y vivan las preocupaciones y pasión de Cristo.
e. Los desafíos y oportunidades son trascendentales ¿Permanecerán
vacilantes en las sombras de sus miedos, inseguridades y lealtades en conflicto?
¿O avanzarán en la luz de su visión y llamado inspirados por la divinidad?
f. La misión de Jesucristo es lo que más importa en el viaje por
venir.
Las cargas del oficio profético se han incrementado dramáticamente desde la
última Conferencia Mundial. Sin embargo, mi dedicación a la iglesia, mi amor por
nuestra gente, y mi convicción con respecto al llamado divino de la iglesia no
han disminuido, sino que se han vuelto más fuertes.
Con profunda confianza en la capacidad y madurez de la iglesia, les entrego las
palabras de este consejo para consideración en oración y continuo discernimiento.
A medida que continuemos juntos nuestro viaje, que el misericordioso Espíritu
que me bendijo del mismo modo bendiga a aquellos que buscan la afirmación divina
sobre este consejo.
Stephen M. Veazey
Presidente de la Iglesia
Independence, Missouri
11 de abril, 2010
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