Comunidad de Cristo - Compartiendo la Paz de Jesucristo

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Apostle Andrew Bolton

Precursores de la Paz de Cristo
Por Bob Kyser

Para acelerar la obra de compartir el evangelio, los Doce y los Setenta deben de asociarse estrechamente para implementar ministerios de evangelización holística. Los setenta deben de ser los pioneros de la paz de Cristo, preparando el camino para que el testimonio apostólico sea más fácilmente recibido. Los procedimientos concernientes al llamado y a la misión de los Presidentes de Setenta y los miembros de los Quórums de los Setenta serán desarrollados para facilitar el máximo nivel de colaboración con el Concilio de los Doce. Los Doce, los Presidentes de Setenta, y los Quórums de Setenta deberían dedicar suficiente tiempo juntos para asegurar una comprensión mutua de las prioridades y estrategias de evangelizar.
—Doctrina y Pactos 163:5b, c

Mis reflexiones personales sobre el pasaje de la escritura casi inmediatamente me traen otras dos referencias bíblicas a la mente. La primera habla del llamado para precursores de la paz de Cristo, mientras que el segundo implica la desviación de la norma.

Al considerar las implicaciones de este párrafo de Doctrina y Pactos 163, surge una conexión con Lucas 10:1, 5:

Después de estas cosas el Señor designó también a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar donde él debía ir…Y en cualquier casa donde entréis, primero decid: Paz sea a esta casa.

Hay algo inherente en ser un discípulo de Jesucristo que nos llama a ir antes de la “venida” de Cristo a compartir con la gente y las comunidades una bendición de paz que afecta sus vidas. En esta situación, treinta y cinco equipos dejaron su asociación física para testificar de Cristo en los lugares donde Él debía ir. Recibimos la comisión de nuevo hoy.

La segunda escritura es la de Mateo 9:17: “El vino nuevo debe ser almacenado en odres nuevos”. Esto representa una preocupación para mi. Parecería tan fácil realzar y levantar el nombre “precursores de la paz de Cristo” como una descripción del ministerio de los setenta sin indagar mas profundamente en el nuevo significado de este llamado en este tiempo. ¿Significa esto que los setenta sólo siguen haciendo lo que siempre hemos hecho y para los discípulos que fraternizan en la Comunidad de Cristo para seguir manteniendo su actual expresión de testigo? Pienso que en este pasaje “vino nuevo” debe ser discernido y vivido en el testimonio de la iglesia.

Apresúrese a compartir el evangelio
Este pasaje contiene instrucción específica para los Doce Apóstoles y los Setenta. Sin embargo, también subraya principios para cada discípulo y la iglesia en general. El desafío es para la iglesia que se dedica en mayor medida a compartir las buenas nuevas del evangelio en lugares y con personas y situaciones donde la iglesia aun tiene que ir. Hay una urgencia inherente en estas palabras que llaman a los Doce y a los Setenta a predicar con el ejemplo, así como cada discípulo que llega a otra persona que está buscando un significado y una esperanza para su vida. Es imperativo acelerar la razón por la cual los discípulos y buscadores testifican de la nueva vida en Cristo y de su experiencia. Se nos recuerda una vez más que el tiempo para las vacilaciones ya ha pasado.

Establecer Ministerios Evangelísticos en todo lo que respecta a la vida de la persona
(Holístico)
Por varias generaciones, mientras los métodos y los medios de comunicación han cambiado, la intención de compartir la historia de la iglesia se ha mantenido básicamente igual. La Escritura, principios del evangelio, creencias básicas, declaraciones doctrinales han sido utilizadas para persuadir a la gente a vivir su fe y su compromiso con Cristo en la iglesia. Los testimonios de experiencias espirituales han sido testigos de la realidad de Dios, de Cristo y del Espíritu Santo. La invitación al bautismo y al discipulado de toda la vida sigue siendo crítico en la respuesta de la Iglesia para la Gran Comisión. ¿Cómo nuestro “mensaje misionero” impacta la relación de una persona con su familia, compañeros de trabajo y amigos? ¿Cómo podemos ayudar intencionalmente a la gente a descubrir individualmente sus dones espirituales y proveer oportunidades para que ellos compartan esos dones en y fuera de las paredes de la iglesia? Una exploración similar relaciona la vida con las áreas de la salud, objetivo, prioridades, aceptación, y autoestima, lo cual afecta la capacidad de una persona de hacerse un discípulo de Jesucristo para toda la vida. ¿Estamos preparados para hacer discípulos y realizar los cambios necesarios para convertirnos en un seguidor en acción y en palabra?

Siendo Precursores de la Paz de Cristo
Vamos a revisar a Lucas 10. De acuerdo a esta escritura, esos misioneros setenta (o dos setenta en algunas traducciones) fueron enviados a cada ciudad y lugar donde Jesús debía ir. Ellos debían estar en las comunidades así como en las casas de los que vivían allí. Independientementede su recepción, ellos debían anunciar que el reino de Dios estaba disponible para ellos. Aunque tal vez no sea preciso asumir que ellos fueran a las sinagogas, el enfoque parece estar en las ciudades o comunidades donde la gente necesitaba la bendición de la paz y residir en el reino venidero.

Recientemente retorné de un viaje misionero en América del Sur. Es evidente para mí tanto el escuchar y observar que en muchos lugares la misión primordial de la iglesia es expresada en la acción comunitaria. Las necesidades y los recursos son identificados. La identidad de la Comunidad de Cristo emerge gradualmente cuando los que viven en el pueblo o la ciudad llegan a entender ¿Porqué los miembros de la iglesia han venido a mejorar la calidad de vida de todos?

Ser precursores de la paz de Cristo requiere ser un “odre” nuevo que podría incluir lo siguiente

Sentir donde el Espíritu de Cristo desea que se le reciba e ir allí
Habilidades ministeriales para la transformación de la comunidad
Enfrentar las injusticias en cualquier parte donde se encuentre
Priorizar los recursos para la reconversión de los setenta para llegar a ser agentes de cambios en la Comunidad

Parece evidente que los setenta sólo pueden ser precursores si abandonan sus lugares de seguridad y comodidad ministerial y se mueven en sacrificio a la corriente principal de la vida y lucha de la comunidad.

Prepárese para ser un Testigo Apostólico
Existe una importante relación entre las frases “ser los precursores de la paz de Cristo” y “prepara el camino para que el testimonio apostólico sea recibido más fácilmente“. La palabra “apostólico” lleva al significado “ser enviado” para ser testigo y testificar con la convicción y autoridad de la experiencia de primera mano. Habiendo experimentado la paz de Jesucristo como individuos, congregaciones y comunidades, el testimonio apostólico tiene una integridad que debe ser escuchada. Además, como setenta y compañeros de discípulos cuando se trabaja para transformar comunidades en lugares de igualdad y esperanza, la receptividad de las personas será mayor.

Recientemente, mientras estaba en un viaje misionero, estaba programado visitar una tarde una casa. Los misioneros ancianos estaban dirigiendo sesiones de estudio con esta familia y se nos había extendido una invitación para ir a su casa. Debíamos participar en un ungimiento con aceite y ofrecer una oración para la sanidad de la abuela, que no podía caminar.

En el transcurso de la visita compartí mi testimonio de cómo sentía que el Espíritu Santo nos unía tan fuertemente. El idioma, la cultura, y las barreras geográficas habían sido vencidos. Yo había venido como un forastero a esta casa, y esta familia me había brindado la bendición de la hospitalidad. Parecía como si yo hubiese estado en esta casa en numerosas ocasiones. Hubo una sensación de cercanía con esta familia que yo acababa de conocer unos momentos antes. Todos sentimos esto fuertemente. Era evidente que la preparación para el testimonio apostólico había sido hecha. Vi el potencial para el testimonio y la respuesta a este en esta casa.

Empecemos la Marcha
Necesitamos experimentar la paz de Jesús en primera fila en nuestras propias vidas y en aquellos de nuestra familia. Según iniciamos nuestra carrera, necesitamos tener algo para compartir cuando vamos a los hogares de aquellos que nos reciben. Estar en la marcha es parte de la preparación, y la preparación es parte de nuestra marcha. Aquellos en las casas que aguardan por nuestro testimonio de la bendición de la Paz de Cristo. ¡Empecemos!