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Octubre 1, 2008 Perspectivas sobre la Historia de la IglesiaPor Presidente Stephen M. Veazey |
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El martillo usado por José Smith III al presidir sobre conferencias de la Reorganización, está sobre una mesa en mi oficina en el Templo. No soy el dueño de él, el dueño es la iglesia. Ocasionalmente, mientras reflexiono acerca de algunos temas delicados de la iglesia, voy y tomo el martillo en mis manos, examino respetuosamente su cabeza poco agrietada de marfil y su mango bellamente tallado. Al sostenerlo en mis manos siento tener una conexión tangible al pasado. De esta manera, mi mente viaja por el tiempo pesando sobre las personalidades, eventos y circunstancias que forman la iglesia de hoy. Aunque he leído muchos libros sobre la historia de la iglesia, siempre he querido saber más sobre mis antepasados religiosos y el contexto histórico en el cual ellos expresaban su fe. Mientras que anteriormente estaba más que casualmente informado sobre la historia de la iglesia, desde que soy presidente de la iglesia me he involucrado en un extensivo estudio sobre nuestra historia. He explorado libros y artículos de una gran variedad de eruditos, autores y publicadores, desde los fieles a los escépticos y entre ambos. La verdad no tiene nada que temer del escrutinio .Durante décadas recientes ha habido una ola de información adicional ya que los historiadores religiosos han ganado acceso a más material y han escrito con más franqueza sobre varios temas. También, en los últimos años, el centro de atención de los medios de comunicación – incluyendo algunas series de televisión de alto perfil - ha tornado a la historia de Los Santos de los Últimos Días, por la campaña de Mitt Romney a la Presidencia de los EE.UU. y a las actividades perturbadoras de los grupos fundamentalistas de los SUD. Por razones de mi exploración en varias obras creíbles y discusiones profundas, algunos de mis conceptos previos han sido retados y ajustados al enfrentarme con conocimiento adicional. Nuestro enfoque “de disculpa” hacia la historia de la iglesia – presentando a la iglesia en la mejor manera posible – no es suficiente para la jornada del futuro. Ese enfoque no pone en evidencia la integridad que debe ser fundamental a nuestro testimonio y ministerio.Mientras he ajustado algunas de mis perspectivas personales, he encontrado principalmente una más profunda comprensión de los muchos factores complejos e interrelacionados que han formado a la iglesia sobre los años. He llegado a ver más claramente como el Espíritu de Dios trabaja en las vidas de personas imperfectas, pero personas altamente dedicadas a formar un movimiento de fe, que continuan llevando un papel esencial en los propósitos de Dios hoy en día. Como resultado, he ganado aún más confianza de que el mismo Espíritu que encaminó a la iglesia por los que parecían desafíos insalvables en el pasado, continuará guiándonos y sosteniéndonos en el futuro. Conforme la Primera Presidencia se ha involucrado con otros en explorar temas que emergen del estudio de la historia de la Restauración, hemos decidido que es la ocasión de proveer una colección de “Principios de la Historia de la Iglesia” para ayudar a guiar las reflexiones y discusiones de la iglesia. Estos principios han sido extraídos de las introspecciones de líderes anteriores y presentes de la Iglesia Mundial, historiadores de la iglesia, teólogos y otros. Esperamos que estas declaraciones sean útiles a la iglesia al continuar explorando las personalidades, eventos y significados de nuestra historia colorida e inspiradora. Principios de la Historia de la Iglesia1. La exploración continua de nuestra historia es parte de la formación de identidad. Como iglesia siempre buscamos clarificar nuestra identidad, mensaje y misión. En nuestra historia de fe, vemos claramente al Espíritu de Dios dando a esta comunidad de fe las herramientas, perspicacias y experiencias para propósitos divinos. Un pueblo con una memoria conciente del pasado y un conocimiento informado de su significado, está mejor preparado para trazar su camino hacia el futuro. 2. La historia informa pero no dicta nuestra fe o creencias. La fundación y fuente continua de nuestra fe es la revelación de Dios en Jesucristo. Estudiar la historia no se trata de probar o desmentir experiencias místicas, espirituales o reveladoras que hacen nacer o transformar movimientos religiosos. La sana historia informa la fe y una fe sana nos lleva hacia un mejor entendimiento sobre la historia. Teología y fe, guiadas por el Espíritu Santo, deben tomar un papel importante en descubrir el significado duradero de tales eventos, al igual que las verdades profundas encontradas en ellas. El entendimiento de nuestra historia afecta nuestra fe y nuestras creencias. Sin embargo, nuestro pasado no limita nuestra fe y creencias a lo que eran históricamente. 3. La iglesia anima estudio histórico honesto y responsable. El estudio de la historia involucra campos afines. Los historiadores usan la investigación académica para obtener el máximo de pruebas posibles; después, interpretan esos hechos para construir la imagen más clara posible de lo que ocurría en el pasado. Esto incluye analizar la cultura humana y cómo esta afectaba los eventos. Los historiadores intentan comprender patrones de pensamiento, para interpretar que quiere decir el pasado para nuestro futuro. Este proceso debe evitar interpretar el pasado basándose en una visión actual del mundo y en la presente cultura, en vez de basarse en la cultura de aquel tiempo. 4. El estudio de la historia de la iglesia es una jornada continua. Si decimos que un solo libro en historia es el único diciendo la verdadera historia, entonces caemos en el riesgo de “canonizar” una versión, una tendencia que hemos demostrado en el pasado. Esto bloquea los avances de la investigación continua. Una buena investigación histórica comprende que las conclusiones deben ser abiertas a correcciones, a tener nuevo entendimiento y que la información proviene de la investigación continua. 5. Ver ambos, la fidelidad y los defectos humanos en nuestra historia la hacen más creíble y realista, no menos. Nuestra historia tiene historias de gran fe y coraje que nos inspiran. Nuestra historia también incluye líderes humanos quienes dijeron e hicieron cosas que pueden ser escandalosas desde nuestra perspectiva y cultura actual. Los historiadores tratan de no juzgar – en cambio, tratan de comprender aprendiendo lo más posible sobre el contexto y significado de las palabras y acciones del tiempo. El resultado es empatía en vez de juzgar. Nuestras escrituras son consistentes al señalar que Dios, por medio de la gracia, usa personas imperfectas para el ministerio y el liderazgo necesitado. 6. El estudio responsable de la historia de la iglesia involucra aprendizaje, arrepentimiento y transformación. Una iglesia con una misión enfocada en promover comunidades de reconciliación, justicia y paz, debe ser auto-crítica y honesta sobre su historia. Es importante confesar cuando hemos sido menos de lo que el evangelio de Jesucristo nos ha llamado ser. Esta honestidad nos provoca a arrepentirnos y fortalece nuestra integridad. Admitir nuestros fallos anteriores nos ayuda a evitar repetirlos y nos libera de las influencias del pasado, en cuanto a injusticias y violencia en nuestra historia. Debemos ser humildes y dispuestos a arrepentirnos, individualmente y como comunidad, para contribuir tan plenamente como es posible en restaurar el Shalom de Dios en la tierra. 7. La iglesia tiene una larga tradición de no legislar o dictar posiciones en cuanto a temas de historia de la iglesia. Los historiadores deben ser libres para llegar a sus propias conclusiones después de considerar plenamente sus evidencias. Por medio de estudio cuidadoso y la guía del Espíritu Santo, la iglesia está aprendiendo como aceptar e interpretar responsablemente toda su historia. Esto incluye exponernos a nueva información y cambiar el entendimiento a una perspectiva propia, mientras enfatizamos las partes de nuestra historia que continúan tomando el papel de guiar la identidad y misión de la iglesia hoy en día. 8. Debemos crear una cultura respetuosa de diálogo sobre asuntos de historia. No debemos limitar nuestra historia de fe a una perspectiva. Diversos puntos de vista traen riqueza a nuestro entendimiento sobre el movimiento de Dios en nuestra historia sagrada. Claro, los historiadores llegarán a diferentes conclusiones al estudiar. Así que es importante que nosotros creamos y mantengamos una cultura respetuosa que permite diferentes puntos de vista sobre historia. Nuestra conversación sobre historia deber ser cortés y enfocada en tratar de comprender el punto de vista de la otra persona. Más importante, debemos mantenernos enfocados en lo que más importa para el mensaje y misión de la iglesia de este tiempo. 9. Nuestra fe está arraigada en la revelación de Dios en Jesucristo y en la guía continua del Espíritu Santo. Debemos mantener nuestros corazones y mentes centrados en la revelación de Dios en Jesucristo. Como la Palabra viva de Dios en la historia humana, Jesucristo ha sido y es la fundación de nuestra fe y el enfoque de la misión y mensaje de la iglesia. |
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